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Efemérides del mes de julio

Por julio 2, 2020 julio 25th, 2020 No Comments

En esta entrada se reúnen las efemérides del mes de julio. Se irán publicando conforme avance el mes, procurando que su publicación coincida con la fecha del día.

Almirante Cervera
Torre de popa del "Vizcaya"
Restos de una torre
Marineros españoles prisioneros

3 DE JULIO DE 1898
Batalla naval de Santiago de Cuba

Al amanecer del 3 de julio daba comienzo uno de los episodios militares más trágicos de la Guerra Hispano-Americana de 1898, la batalla naval de Santiago de Cuba.

El día anterior, ante la inminente ocupación de Santiago de Cuba, Ramón Blanco, el Capitán General de la isla, ordenó que la flota de la Armada Española bajo el mando del almirante Cervera abandonara la bahía para que no cayera en manos de Estados Unidos. El almirante estaba convencido de que se le había pedido algo imposible desde que abandonó su tierra para esta misión. Cargaba en su conciencia con la responsabilidad de la vida de más de dos mil soldados. Sin embargo, cumplió las órdenes recibidas.

Recojamos lo que dijo el almirante Cervera antes del combate:

«Ha llegado el momento solemne de lanzarse a la pelea. Así nos lo exige el sagrado nombre de España y el honor de su bandera gloriosa. He querido que asistáis conmigo a esta cita con el enemigo, luciendo el uniforme de gala. Sé que os extraña esta orden, porque es impropia en combate, pero es la ropa que vestimos los marinos de España en las grandes solemnidades, y no creo que haya momento más solemne en la vida de un soldado que aquel en que se muere por la Patria.
»El enemigo codicia nuestros viejos y gloriosos cascos. Para ello ha enviado contra nosotros todo el poderío de su joven escuadra. Pero sólo las astillas de nuestras naves podrá tomar, y sólo podrá arrebatarnos nuestras armas cuando, cadáveres ya, flotemos sobre estas aguas, que han sido y son de España ¡Hijos míos! El enemigo nos aventaja en fuerzas, pero no nos iguala en valor. ¡Clavad las banderas y ni un solo navío prisionero! Dotación de mi escuadra: ¡Viva siempre España!
»¡Zafarrancho de combate, y que el Señor acoja nuestras almas!»

Comenzó a navegar rumbo a sus adversarios a las 9.30 de la mañana del día 3 de julio de 1898. Iba embarcado en el buque insignia, el Infanta María Teresa. Tras él, la flota fue saliendo a través del estrecho canal de la bahía, de uno en uno y en orden decreciente según el tamaño y potencia de fuego. Navegaron a plena luz del sol y pegados a la costa. Todos los barcos cayeron bajo el fuego enemigo. Algunos expertos aseguran que esta estrategia permitió sobrevivir a miles de marinos que, tras desigual combate contra la fuerte flota estadounidense, lograron hacer embarrancar los buques españoles dañados por el fuego enemigo y nadar hasta sobrevivir.

El balance de bajas de esta acción es abrumador: 1 marinero estadounidense muerto y 2 heridos, frente a 343 españoles muertos, 151 heridos y 1.890 prisioneros de guerra, entre ellos el propio almirante Cervera.

La destrucción de la escuadra de Cervera supuso la pérdida automática de la isla de Cuba, al quedar aislada de la península y sin posibilidad de recibir refuerzos. A continuación, el tratado de París, mal negociado, supuso la pérdida añadida de Puerto Rico.

Buques españoles saliendo de la bahía
"Invasiones inglesas a Buenos Aires", por Madrid Martínez, litografía de 1807
Lucha en las calles de Buenos Aires
Escudo de armas de Santiago Liniers, con las seis banderas capturadas al enemigo

7 DE JULIO DE 1807
Derrota inglesa en Buenos Aires

En 1806, Inglaterra estaba en guerra contra Napoleón, quien la sometía a un bloqueo comercial. Agravada su situación por la pérdida de sus colonias en Norteamérica, volvió sus ojos a posesiones europeas en América del Sur. Conocedora de las riquezas del Virreinato del Río de la Plata, decidió que ese sería su objetivo.
Tras una primera invasión de la que tuvo que retirarse, se produjo el envío de dos flotas británicas. Bajo el mando del teniente general John Whitelocke, el ejército inglés disponía de 12.000 hombres.
Tras tomar la ciudad de Maldonado, el 29 de octubre de 1806, se dirigieron a Montevideo. Después fuertes bombardeos, el 3 de febrero de 1807 tomaron la ciudad. El gobernador Ruiz Huidobro cayó prisionero.
Indignados por el comportamiento del virrey Sobremonte, el cabildo de la ciudad de Buenos Aires se reunió y lo destituyó. En su lugar nombraron al capitán de navío Santiago Liniers.
El 10 de mayo de 1807 Whitelocke llega a Montevideo y asume el mando de todas las fuerzas inglesas. Los ingleses desembarcan en Ensenada el 28 de junio e inician la marcha sobre Buenos Aires.
El 4 de julio, el ejército inglés se aproximó a la ciudad. Tras derrotar a las fuerzas de Liniers en el combate de Miserere y obligarle a retirarse, Whitelocke cometió el error de no ordenar la entrada inmediata en la ciudad, dando tiempo a sus defensores para organizarse. El 5 de julio entraron los ingleses en doce columnas, pero fueron sorprendidos por la gran resistencia de las milicias y obligados a una feroz lucha cuerpo a cuerpo. Los invasores sufrieron una gran cantidad de bajas.
Una vez derrotada la mayoría de las columnas, Liniers exigió la rendición. El 7 de julio, Whitelocke aceptó las condiciones de la capitulación, a las que se había añadido la exigencia de abandonar Montevideo.
Las tropas británicas abandonaron Buenos Aires el 7 de julio y Montevideo el 7 de setiembre. Poco después llegaron a Londres las noticias de la derrota de Whitelocke. Sometido a un consejo de guerra, fue declarado culpable de todos los cargos y mereció una severa sentencia: «Que dicho teniente general Whitelocke sea dado de baja y declarado totalmente inepto e indigno de servir a Su Majestad […]»
Leamos algunos párrafos de un artículo publicado en Londres titulado «Evacuación de Sudamérica» (The Times, 14 de septiembre de 1807, pág 3):

«El ataque sobre Buenos Aires ha fracasado y hace ya tiempo que no queda un solo soldado británico en la parte española de Sudamérica. Los detalles de este desastre, quizás el más grande que ha sufrido este país desde la guerra revolucionaria, fueron publicados ayer en un número extraordinario […].
»El comandante en jefe parece haber estado en la más perfecta ignorancia, tanto acerca de la naturaleza del país que debía atravesar, como sobre el monto y el carácter de la resistencia que debía esperar. Con el propósito, suponemos, de evitar un encuentro molesto, desembarca a treinta millas del lugar donde debía operar, prosigue su marcha a través de un recorrido lleno de pantanos, cortado por riachuelos y finalmente, con un ejército jadeante y exhausto se asienta frente a una plaza fortificada enteramente, en la cual, según el tenor de su despacho, “llovían sobre él metrallas desde todas las esquinas y desde los techos de todas las casas, mosquetazos, granadas de mano, ladrillazos y piedras”.
»Este ha sido un asunto desgraciado de principio a fin. Los intereses de la nación, así como su prestigio militar, han sido seriamente afectados. El plan original era malo, y mala la ejecución […].
¿Cómo podría esperarse que estuvieran con nosotros las manos o los corazones del pueblo, si los primeros que ocuparon la ciudad se mostraron menos ansiosos de conciliarse con los habitantes que de colocar fuera de peligro el botín obtenido? […]».

Letra de la Salve marinera
Procesión en el mar
La Virgen sobre las andas

16 DE JULIO
La Virgen del Carmen, patrona de todos los hombres del mar

El 16 de julio se conmemora la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la Armada Española y de todos los hombres del mar.

La denominación Virgen del Carmen proviene de Santa María del Monte Carmelo, una de las muchas advocaciones de la Virgen María. El nombre de Monte Carmelo, que deriva de la palabra hebrea Karm-El, que significa viña de Dios, y de la palabra árabe Karmel, de significado jardín, da nombre a este accidente geográfico situado en la actual Israel.

Según la tradición, a finales del siglo XII, un grupo de ermitaños laicos se estableció en la ladera del Monte Carmelo, con el fin de imitar la forma de vida del profeta Isaías. Entre el 1206-1214, Alberto Avogadro, Patriarca de Jerusalén, a petición del prior, escribió para ellos una norma de vida que les otorgaba cierto reconocimiento jurídico. Pocos años después, hacia el 1220, construyeron en medio de las grutas del monte una capilla dedicada a la Virgen, que fue considerada por los ermitaños como madre y patrona, constituyéndose en modelo de vida y de oración.

Esta primera norma de vida fue objeto de sucesivas aprobaciones papales, que ayudaron al proceso de transformación del grupo hacia una Orden Religiosa, cosa que ocurrió con la aprobación definitiva del texto como Regla por parte de Inocencio IV, en 1247.

Según la tradición carmelita, el 16 de julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se le había aparecido, a San Simón Stock, superior general de la Orden, entregándole el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita, prometiendo librar del castigo eterno a los que lo llevasen. El escapulario recibió reconocimiento papal en 1587 y ha sido respaldado por los pontífices posteriores.

La vinculación oficial de la advocación mariana de la Virgen del Carmen con la Armada Española se remonta a principios del siglo XX, cuando la Reina Regente Doña María Cristina de Habsburgo y el Ministro de Marina Don Cristóbal Colón de la Cerda, Duque de Veragua, refrendaban con sus firmas la Real Orden, de fecha 19 de abril de 1901, por la cual se proclamaba, de manera definitiva, a la Santísima Virgen del Carmen Patrona de la Marina de Guerra.

Por todos es conocido que desde la antigüedad las gentes del mar, navegantes, pescadores y marinos, solían escoger como abogada y protectora de sus travesías a la imagen de más veneración de su lugar de origen. Así podemos afirmar que el patronazgo de la Virgen del Carmen sobre la Marina de Guerra tiene su origen en la Isla de León, en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando esta devoción era ya casi oficial, por ser la más popular de la ciudad.

Entre los actos más relevantes que la Armada celebra en esta fecha está la jura de bandera y la entrega de despachos de los nuevos oficiales de la Armada, en la Escuela Naval Militar. Los buques izan engalanado general y la festividad se celebra en todas las bases, arsenales, bases navales y buques, haciendo honor a esta tradición.

Además de las celebraciones en el ámbito castrense, son típicas las procesiones en el mar, en las localidades costeras con tradición marinera, donde la imagen de la Virgen del Carmen es embarcada y sacada en procesión, cortejada por pesqueros, embarcaciones deportivas y de recreo.

V.A. Ing. (R) Jesús Manrique Braojos

Escudo de armas del regimiento Alcántara
Teniente coronel D. Fernando Primo de Rivera y Orbaneja - Augusto Ferrer Dalmau
Carga del río Igan - Óleo sobre lienzo - Augusto Ferrer Dalmau


23 DE JULIO DE 1921
Desaparición gloriosa del Regimiento Alcántara, 14º de Caballería

El 22 de julio de 1921, los españoles ocupaban la posición de Annual con unos 3.000 hombres, que estaban siendo duramente hostigados por las tropas rifeñas, hasta el extremo de que se decide abandonarla. El 23 de julio la retirada es total, por lo que el general Navarro ordena al teniente coronel Primo de Rivera, jefe del regimiento Alcántara, apoyar el abandono de algunas posiciones, llegándose a combatir al arma blanca. Pero no acaba aquí la demostración heroica de los jinetes del regimiento. Una vez llegados a Dar Drius, el general Navarro ordenó la evacuación de la posición hacia la de El Batel. Recibida la orden, Primo de Rivera se reunió con sus oficiales y, dirigiéndose a ellos, les dijo:

«La situación, como ustedes verán, es crítica. Ha llegado el momento de sacrificarse por la patria, cumpliendo la sacratísima misión de nuestra Arma. Que cada uno ocupe su puesto y cumpla con su deber».

El Alcántara cumplió su deber de proteger los flancos y la retaguardia de la columna en retirada, con constantes cargas sobre el enemigo, pero su gesta aún no había terminado. Cuando se dirigía hacia El Batel, la columna debía atravesar el río Igan, donde se produjo un fuerte ataque de las fuerzas rifeñas allí emboscadas. Al producirse los primeros disparos, el general Navarro ordenó a Primo de Rivera que cargara con sus escuadrones sobre el flanco izquierdo, para conseguir que la columna vadease el río.
Primo de Rivera, sabiendo a lo que se enfrentaba arengó a sus jinetes con estas palabras:

«¡Soldados! Ha llegado la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos».

Los jinetes del Alcántara cargaron hasta cuatro veces contra el enemigo atrincherado, mientras el resto de la columna conseguía atravesar el río. Ante el agotamiento de los caballos, se llegó a combatir al paso y después pie a tierra. Cabe destacar que, en las últimas cargas, ante lo menguado de las fuerzas, hasta los oficiales veterinarios y los jovencísimos educandos de banda, se incorporaron y cayeron junto a sus compañeros.
Casi 700 hombres formaban el regimiento al comenzar el día. Sobrevivieron el teniente coronel Primo de Rivera, dos comandantes, algunos oficiales y unos setenta de tropa. Al finalizar esa jornada, el Regimiento de Alcántara dejó de existir como Unidad. Días después falleció el teniente coronel Primo de Rivera, a causa de la gangrena producida al amputarle un brazo tras ser alcanzado por un proyectil de cañón.
Por todos estos hechos, se iniciaron los trámites para la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando al Regimiento de Alcántara, con el siguiente dictamen del juez instructor:

«[…] En virtud de estas situaciones donde resplandece de forma brillante la conducta de este Regimiento, de la que el clamor público, y muy especialmente de los residentes en esta Plaza que vivieron y sufrieron aquellos días de angustia y que son los más fieles juzgadores de la actuación de este Cuerpo, hizo ya sus galas juzgándolas sin pasiones como heroicas y definitivas en aquellos sucesos, pasándolas a la historia para enaltecer y perdurar las glorias de España y su Ejército y el Arma de Caballería ; el Juez que tiene el honor de informar es de parecer que en pocos casos como el presente está tan claro el derecho a tan apreciada recompensa como el del Regimiento de Alcántara, comprendido en el artículo 55 del vigente reglamento. Melilla a 8 de Febrero de 1.933»

El día 1 de junio de 2012, el Consejo de Ministros concedió la Cruz Laureada de San Fernando, en su modalidad de colectiva, al Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14º de Caballería, que fue impuesta sobre el Estandarte del RCAC Alcántara nº 10 por S.M. el Rey D. Juan Carlos I, el día 1 de octubre de 2012, en el Palacio Real de Madrid.

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