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Efemérides del mes de diciembre

Por 09/12/2021 enero 10th, 2022 No Comments
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Esta entrada reúne las efemérides del mes de diciembre. Se irán publicando conforme avance el mes, procurando que su publicación coincida con la fecha del día.

Teniente General Juan Zubía Bassecourt
Noticia de nombramiento como Director General
Noticia de nombramiento como Coronel honorario de la Guardia Civil

6 DE DICIEMBRE DE 1918
Nombramiento del Teniente General Juan Zubía Bassecourt como Director General de la Guardia Civil

Por Real Decreto de 6 de diciembre de 1918 el Rey Alfonso XIII, siendo Ministro de la Guerra el general de división Dámaso Berenguer Fusté, nombró Director General de la Guardia Civil al teniente general Juan Zubía Bassecourt.
Éste era hasta entonces el Capitán General de la Segunda Región Militar, cuya cabecera estaba en la capital hispalense y cuya jurisdicción comprendía seis de las ocho provincias de Andalucía: Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Málaga y Sevilla.
Nacido en Sevilla el 23 de marzo de 1855, acumulaba una extraordinaria y magnífica trayectoria profesional de 45 años que había iniciado el 22 de diciembre de 1873, como cadete del Regimiento de Infantería de Bailén. Había prestado servicio sucesivamente como alférez en el Batallón Provincial de Andalucía nº 7 y en el Batallón Provincial de Córdoba; como teniente en el Regimiento de Infantería de Galicia nº 19; con el empleo de teniente y grado de capitán, el de ayudante de campo del Comandante General de Ceuta, del Segundo Cabo de la Capitanía General de Canaria y posteriormente del Comandante General de la Tercera División del Ejército de Cataluña; en el Batallón de Cazadores de Isabel II nº 3; en el Regimiento de Infantería del Rey nº 1; en el Batallón de Cazadores de Infantería Bailén nº 1; como capitán en el Regimiento de Infantería de La Reina nº 2; gobernador militar del fuerte nº 4 de La Habana; en el Regimiento de Infantería de La Habana, en el Regimiento de Infantería de Tarragona y posteriormente en el Regimiento de Infantería de Isabel la Católica; como comandante en la Zona de Madrid nº 57 y seguidamente juez instructor de la Plaza de Santa Clara en la Isla de Cuba; siendo comisionado posteriormente al Regimiento de Infantería de Alfonso XIII; como teniente coronel el de jefe del Primer Batallón del Regimiento de Infantería Borbón nº 17; el de jefe del Batallón de Infantería Chiclana nº 5; el de jefe del Batallón de Infantería Tetuán, el de jefe del Batallón Sicilia nº 7 y posteriormente el de jefe del Batallón Principado de Asturias; como coronel, ayudante de campo del Capitán General de Andalucía y jefe del Regimiento de Infantería de Reserva de Clavijo nº 70, mandando seguidamente el Regimiento de Borbón nº 17, así como posteriormente desempeñando el cargo de Comandante Militar de La Orotava en la isla de Tenerife; como general de brigada, el de segundo jefe del Gobierno Militar de Ceuta, jefe de la Brigada de Infantería de Ceuta y posteriormente jefe de la Segunda Brigada de la División Orgánica en Melilla; como general de división, el de gobernador militar de Cádiz; el de consejero del Consejo Supremo de Guerra y Marina, así como posteriormente el de Subinspector de Tropas de la Primera Región Militar y Gobernador Militar de Madrid.
Ha pasado a la historia como uno de los mejores Directores Generales de la Guardia Civil, llevándose a cabo durante su mandato importantes reformas institucionales y un notable incremento de plantilla. Entre 1918 y 1922 el benemérito Instituto aumentaría en 7.188 hombres: 136 jefes y oficiales, 1.935 suboficiales, sargentos y cabos, así como 5.117 guardias civiles. Se incrementó en cinco el número de Tercios, destacando como novedad el Tercio Móvil de Madrid, creado al objeto de disponer una reserva para afrontar los graves conflictos de orden público que se padecían en la época. El número de puestos aumentó en 340, alcanzándose la cifra total de 2.782, siendo finalmente el de 27 el de los Tercios y de 65 el número de las Comandancias. Durante ese periodo se instituyó en el Cuerpo el empleo de suboficial, al igual que ya se había hecho anteriormente en el Ejército e impulsó con gran acierto la modernización del armamento portátil, así como cambios necesarios en la uniformidad e importantes mejoras retributivas, incrementándose los sueldos y los pluses de las concentraciones de las clases y guardias civiles.
Como reconocimiento a su extraordinaria y meritoria labor fue nombrado por Alfonso XIII, mediante Real Decreto de 12 de abril de 1922, coronel honorario de la Guardia Civil, siendo la primera vez que ello acontecía en el benemérito Instituto.
Tras más de seis años en el cargo, durante los cuales hubo once gobiernos, y alcanzar el Cuerpo una plantilla de 27.512 hombres, cesó por Real Decreto de 26 de marzo de 1925 como consecuencia de pasar a la situación de primera reserva, al haber cumplido la edad reglamentaria de 70 años que determinaba la Ley de 29 de junio de 1918, sobre Bases para la reorganización del Ejército.
Falleció en Madrid el 22 de enero de 1933, habiendo ordenado al teniente coronel jefe de la Comandancia que no comunicase el luctuoso hecho a la Inspección General de la Guardia Civil hasta que se hubiera verificado su entierro, al objeto de evitar que se le rindiesen honores. Esta orden fue cumplimentada.

Jesús Narciso Núñez Calvo

Ángela Ruiz Robles
La enciclopedia mecánica
Patente invención 190.698.- “Procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para lectura de libros”. (Libro mecánico)
Patente invención 276.346.- "Un aparato para lecturas y ejercicios diversos” (Enciclopedia mecánica).

7 DE DICIEMBRE DE 1949
Se patenta el primer libro mecánico, precursor del libro electrónico

El 7 de diciembre de 1949, Ángela Ruiz Robles presenta su primera solicitud de patente, publicada en fecha 16 de enero de 1950, con el número 190.698, bajo el título «Procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para lectura de libros», considerado como el precursor del actual libro electrónico.
Ángela Ruiz Robles, conocida cariñosamente como doña Angelita, nació el 28 de marzo de 1895 en Villamanin (León) en el seno de una familia acomodada. Guiada por una clara vocación por la enseñanza, realizó estudios superiores en la Escuela de Maestras de León, donde al finalizar impartió sus primeras clases sobre taquigrafía, mecanografía y contabilidad mercantil. El 16 de abril de 1917, por acuerdo unánime de la Junta Municipal del Ayuntamiento, fue nombrada maestra y directora de la escuela de La Pola de Gordón, León. Un año más tarde aprobó las oposiciones de magisterio pasando a ocupar una plaza en la parroquia de Santa Uxia de Mandía, cerca de Ferrol.
En 1928 se traslada definitivamente a Ferrol donde continuó desarrollando su carrera dedicada a la docencia y a la pedagogía, ocupando distintos puestos. Así, en septiembre de 1934 fue nombrada gerente de la Escuela Nacional de Niñas del Hospicio de Ferrol, y en 1945 consiguió un destino en el Instituto Ibáñez Martín, llegando a ser directora, puesto que ocupó hasta su jubilación.
Su entrega y dedicación a la enseñanza, le llevó a impartir clases nocturnas de forma desinteresada para instruir a jóvenes trabajadores que lo necesitaban, llegando incluso a fundar su propia academia para ayudar a aquellos que se habían quedado sin trabajo durante la posguerra, con el fin de prepararles profesionalmente o para presentarse a exámenes de oposición o de ingreso en escuelas superiores.
Tenía una visión crítica de los métodos de enseñanza del momento, que consideraba anclados en la Edad Media. Rechazaba el aprendizaje memorístico y abogaba por la enseñanza de los idiomas desde la infancia. Era partidaria de incorporar nuevos métodos y tecnologías a la enseñanza, lo que le llevó a escribir hasta un total de 16 libros sobre diversas materias y a desarrollar en paralelo una importante carrera científica e investigadora con el fin de mejorarla.
En esta faceta de inventora, realizó varios proyectos, como el Atlas Científico-Gramatical, con la finalidad de dar a conocer España con gramática, sintaxis, morfología, ortografía y fonética; y la «maquina taquimecanográfica», que permitía implementar, de una forma muy intuitiva y en varios idiomas, su nuevo método de taquigrafía.
Pero sin lugar a dudas, su proyecto estrella fue el del Libro Mecánico cuya patente presentó en 1949. Su objetivo era conseguir que la enseñanza fuera más intuitiva y amena, adaptando el libro convencional a las nuevas tecnologías que iban apareciendo como era la electricidad y el plexiglás. Cada lección estaba situada en una lámina independiente que a través de un pulsador se elevaba y se presentaba al alumno a través de una pantalla transparente, con posibilidad de iluminación desde el interior.
En 1962, presentó una nueva patente, con el número 276.346, bajo el título «Un aparato para lecturas y ejercicios diversos», resultado de muchos años de trabajo y evolución de su libro mecánico. Se trataba de una verdadera enciclopedia mecánica que permitía la lectura de diversos temas, prácticamente sin limitación, y la realización de ejercicios diversos de orden pedagógico o de otra naturaleza, según reza en la propia memoria. Constaba de una serie de bobinas, de accionamiento mecánico, donde se colocaban los libros que se querían leer, en cualquier idioma y con posibilidad de hacer zoom.
Se construyó un prototipo en el Parque de Artillería de Ferrol, cuyos trabajos fueron dirigidos por ella misma, pero desgraciadamente no llegó a comercializarse por falta de apoyo y por el coste de producción.
Por todos Ángela Ruiz Robles es considerada la primera mujer inventora de España  y precursora el actual libro electrónico, lo que la llevo a recibir números premios y condecoraciones entre las que destaca la Cruz de Alfonso X el Sabio en reconocimiento a su carrera profesional.

Jesús Manrique Braojos

Augusto Ferrer Dalmau. "El milagro de Empel"
Plano de la batalla de Empel

8 DE DICIEMBRE DE 1585
Milagro de Empel

A primeros de diciembre de 1585, durante la Guerra de los Ochenta Años, el Tercio Viejo de Zamora, mandado por Francisco Arias de Bobadilla, se encontraba en la Isla de Bommel, al norte de la ciudad neerlandesa de Bolduque, rodeado por la flota enemiga. Al negarse los españoles a la rendición, el enemigo abrió los diques de contención inundando el despliegue de los Tercios. Los españoles tuvieron que refugiarse de la crecida sobre los diques del Mosa y en las pequeñas elevaciones que estaban por encima del nivel del agua, entre las que se encontraba la localidad de Empel.
El 7 de diciembre se encontraban los españoles acosados por el frío y el hambre sin posibilidad de refugiarse en ningún abrigo. En esta situación, un soldado que se disponía a hacer un agujero en la tierra para refugiarse encontró una tabla con la imagen de la Virgen María. Fue colocada en una pared de la iglesia de Empel junto a las banderas y su hallazgo se consideró como una señal de la protección divina.
Esa noche se produjo una bajada brusca de la temperatura y se desencadenó un fuerte viento helado que hizo que se congelaran las aguas del río Mosa. En la mañana del día 8, los españoles, aprovechando esta circunstancia, rompieron el cerco a través de las aguas heladas y atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga obteniendo una rotunda victoria. Este hecho fue considerado un milagro, que se conoce desde entonces como el «Milagro de Empel». Ese día, la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia.
Trescientos años más tarde, el 12 de noviembre de 1892 la Reina Regente María Cristina declaró a «Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción» Patrona del Arma de Infantería.

Juan Bosco Valentín-Gamazo de Cárdenas

12 DE DICIEMBRE DE 1930
La sublevación de Jaca

A lo largo de 1930, durante la «dictablanda» del general Dámaso Berenguer, los partidos republicanos acordaron que el día 15 de diciembre de ese año se produjera un levantamiento militar contra la Monarquía de Alfonso XIII, para proclamar la Segunda República Española. Este acuerdo nació en el seno del Pacto de San Sebastián, promovido por Alianza Republicana y firmado en agosto de 1930, sin que ninguno de los firmantes del mismo fuera revolucionario.
Los dos principales promotores de la operación fueron Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura, ambos católicos y moderados, estando implicados también Alejandro Lerroux y Manuel Azaña junto con los regionalistas y nacionalistas gallegos y catalanes. Los socialistas, que quedaron al margen de este pacto, se comprometieron a proclamar una huelga general.
En el Ejército había, también, oficiales pertenecientes a la masonería que estaban dispuestos a levantarse contra la Monarquía: entre ellos figuraban Ramón Franco y Gonzalo Queipo de Llano, y en ellos confiaban los firmantes del Pacto de San Sebastián para llevar a cabo la sublevación.
Fermín Galán Rodríguez, capitán de Infantería, llevaba destinado en el Regimiento de Infantería «Galicia» nº 19, en Jaca, desde junio de ese año, cuatro meses después de haber sido amnistiado de la prisión militar de Montjuich, donde había cumplido condena por haber participado en la «sanjuanada», conspiración militar que tuvo como finalidad derribar la Dictadura de Primo de Rivera en 1926.
Galán era uno de los principales propulsores del levantamiento militar previsto para aquel 15 de diciembre. Para ello contaba, entre otros, con la colaboración de los capitanes Ángel García Hernández y Salvador Sediles.
A finales del mes de noviembre de 1930, el director general de Seguridad, general Emilio Mola, tiene conocimiento de la trama republicana («comité revolucionario»). Sabe que uno de los principales implicados es el capitán Galán, pero en lugar de detenerlo, Mola, que lo conocía de los años de la guerra de África y utilizando esa amistad, le escribe el 27 de noviembre en los siguientes términos:

[…] sabe el Gobierno, y sé yo, de sus actividades revolucionarias y de sus propósitos de sublevarse con tropas de esa guarnición, el asunto es grave y puede acarrearle daños irreparables […] recuerde que nosotros no nos debemos ni a una ni a otra forma de Gobierno, sino a la Patria, y que los hombres y armas que la Nación nos ha confiado no debemos emplearlos más que en su defensa. Le ruego medite sobre lo que le digo y, al resolver, no se deje guiar por un apasionamiento pasajero, sino por lo que le dicte su conciencia. Si hace algún viaje a Madrid, le agradecería tuviera la bondad de verme […]

Galán se puso nervioso y como el «comité revolucionario» de los republicanos parecía dubitativo, y ante la posibilidad de cierre de los puertos que imposibilitaran el movimiento de tropas, decidió adelantarse.La tarde del 11 de diciembre, Casares Quiroga y dos delegados del «comité revolucionario» viajan a Jaca y «llegados a esta localidad a una hora intempestiva, duermen sin haber llegado a hablar con Galán».
El 12 de diciembre, a las cinco de la mañana, Galán subleva a la guarnición de Jaca, detiene al gobernador militar y sus tropas ocupan los centros de teléfonos, correos y la estación de ferrocarril, tras la muerte en un tiroteo de un sargento de la Guardia Civil y dos carabineros, que opusieron resistencia. A las once de la mañana, y desde el balcón del Ayuntamiento de Jaca, Galán y García Hernández proclaman la República y nombran la primera alcaldesa republicana, como símbolo del carácter estrictamente civil del levantamiento, organizando inmediatamente dos columnas que, comandadas por los capitanes Galán (por carretera) y Sediles (por ferrocarril), parten hacia Huesca.
Este movimiento se convirtió en un desastre: los golpistas fueron rápidamente neutralizados. Galán y García Hernández terminaron apresados, sometidos a juicio sumarísimo y fusilados el día 14. El capitán Sediles, también condenado a muerte, huyó a Francia y, posteriormente, fue indultado ante las movilizaciones populares.
En lo que se refiere a los responsables políticos, la Corona ejerció sobre ellos una sorprendente indulgencia.

José Emilio Roldán Pascual

15 DE DICIEMBRE DE 1937
Inicio de la batalla de Teruel

A lo largo del año 1937, las tropas nacionales habían conquistado el norte de la península y ya planeaban un asalto general sobre la capital, Madrid.
El Ejército Popular de la República intentó contrarrestar la iniciativa nacional mediante una doble ofensiva que presionara simultáneamente en Badajoz, cortando en dos la zona sublevada, y en Teruel, ciudad débilmente defendida por las tropas al mando del coronel Domingo Rey d’Harcourt (seis mil hombres más tres mil voluntarios).
Para el gobierno de Negrín era de suma importancia capturar una capital de provincia, cosa que no había conseguido desde el inicio de las hostilidades. Al interés estratégico se unía, fundamentalmente, el interés propagandístico.
El Frente Popular acumuló más de cien mil hombres para conquistar Teruel: tres Cuerpos de Ejército, procedentes del Ejército de Levante, a las órdenes del coronel Hernández Saravia. El 15 de diciembre, en medio de una gran nevada y un intenso frío, las tropas republicanas iniciaron la ofensiva con la vanguardia formada por la XI División, al mando de Enrique Lister. Fue la batalla de la nieve y el frío, una batalla que se inició el 15 de diciembre de 1937 y duró hasta el 22 de febrero de 1938.
La ciudad cayó tras dos semanas de resistencia. Fue la única capital de provincia que el Ejército Popular pudo ganar en toda la guerra. Pero las tropas nacionales pasaron rápidamente a la contraofensiva, contraofensiva prevista por las tropas republicanas, pero que les sorprendió por la rapidez de su actuación.
Con tres Cuerpos de Ejército, a las órdenes del general Dávila, las tropas nacionales establecieron un largo frente que frenó drásticamente el avance republicano y así, con temperaturas de hasta veinte grados bajo cero, los dos bandos combatirían en torno a Teruel durante los dos siguientes meses.
Como en anteriores ocasiones, el mando del Frente Popular subestimó tanto la capacidad de resistencia de las plazas fuertes nacionales como la capacidad y velocidad de respuesta de las tropas de Franco. La guarnición de Teruel aguantó, literalmente, hasta el último cartucho para dar tiempo a que los Cuerpos de Ejército de los generales Varela y Aranda comparecieran en el frente, momento en que los sitiadores pasaron a ser sitiados.
Las tropas republicanas que habían tomado la ciudad, y que habían partido a descansar, fueron llamadas de nuevo al combate. Una de esas unidades, la 84 Brigada Mixta, protestará y sus mandos fusilarán a más de 50 soldados. Mientras, las tropas nacionales iban realizando un gran movimiento envolvente en torno a la ciudad.
El 7 de febrero de 1938, en la última fase de esta batalla (batalla de Alfambra), la 1ª División de Caballería, al mando del general Monasterio, protagonizó una carga que, probablemente, haya sido la última de estas características en la guerra moderna ya que, cruzando el río Alfambra por tres sitios, tres mil jinetes campo a través consiguieron aterrorizar al enemigo y provocaron la retirada desordenada de las tropas republicanas.
Simultáneamente a esta acción, los Cuerpos de Ejército de los generales Yagüe y Aranda avanzaron con enorme rapidez hasta cercar a las ya desmoralizadas tropas republicanas.
La ruptura total y el hundimiento de este frente se produjo el 22 de febrero, costando al Ejército Popular la pérdida de 800 kilómetros cuadrados, veinte mil muertos, catorce mil prisioneros y un tercio tanto de sus aviones como de sus carros de combate.
El ejército nacional también sufrió grandes pérdidas, en torno a los diecisiete mil muertos, pero la victoria le permitió abrir el camino hacia el Mediterráneo. La guerra civil se acercaba a sus fases decisivas.

José Emilio Roldán Pascual

Los capitanes Barrón y Cifuentes preparados para iniciar el vuelo (1913) - Fotografía SHYCEA
Un Lohner Pfeilflieger sobrevolando Marruecos (1913)

17 DE DICIEMBRE DE 1913
Primer bombardeo de la historia de la aviación militar

El día 17 de diciembre de 1913 tuvo lugar el primer bombardeo aéreo de la historia, llevado a cabo por una unidad específica, recién constituida y formada, con auténticas bombas de aviación. Fue llevado a cabo por los Capitanes Barrón y Cifuentes volando biplano Löhner Pfeilflieger sobre Ben Karrich, Marruecos. La Escuadrilla Expedicionaria, mandada por el Capitán Alfredo Kindelán Duany, había llegado desde Madrid por ferrocarril a Cádiz y luego embarcados los aviones en el buque Almirante Lobo. Los aviones embalados fueron trasladados a Ceuta, en los últimos días de octubre del mismo año, y de allí al aeródromo de Sania Ramel, Tetuán, en Marruecos. Realizó sus primeros vuelos el día 2 de noviembre de 1913.
Sobre este asunto ha habido siempre una polémica entre los investigadores e historiadores españoles e italianos, acerca de qué país utilizó primero como Arma Aérea la incipiente Aviación, que en Europa se inició poco después de que los Hermanos Wright volaran en Kitty Hawk en diciembre de 1903.
A diferencia de los primeros bombardeos realizados por tripulaciones italianas en 1911 y 1912, con aviones aislados, sobre tropas turcas que actuaban en Libia, con armamento terrestre de oportunidad, la española fue la primera unidad constituida, formada y entrenada para actuar de forma conjunta desde un aeródromo preparado para desarrollar sus operaciones armadas contra los insurgentes de las Cabilas.
A diferencia de otras ocasiones anteriores, utilizaron bombas de aviación Carbonit y visores alemanes, fabricados específicamente para ser lanzadas y dirigidas, portando su propia espoleta, desde aviones en vuelo sobre tropas y efectivos enemigos.
En África pronto se establecieron dos nuevos aeródromos, uno en Arcila en la Zona Occidental, para apoyar a las fuerzas de la Comandancia General de Larache y otro en la Zona Oriental, para reforzar a las tropas de la Comandancia General de Melilla.

Rafael Madariaga

Ejecución de los comuneros de Castilla (1860)
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (1888)
El rey Amadeo I ante el cadáver del general Prim

19 DE DICIEMBRE DE  1834
Nacimiento del pintor Antonio Gisbert Pérez

Nació el pintor Antonio Gisbert Pérez en Alcoy, de donde salió con catorce años hacia Madrid para formarse como pintor en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y donde recibió la protección y apoyo de José Madrazo. Tras un primer intento en 1854 por conseguir el Premio de Roma, lo logró en 1855, permaneciendo en la Ciudad Eterna varios años, en los que se formó como artista especializado en el género de pintura de historia. En ese período envió a España obras muy reconocidas e incluso premiadas en algunas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, como Los últimos momentos del príncipe don Carlos (1858) o Ejecución de los comuneros de Castilla (1860).
Estos éxitos le llevaron a trasladarse a París, cima de las artes en aquellos momentos y desde donde continuó asombrando a propios y extraños y obteniendo nuevos reconocimientos, como sucedió en 1864 con El desembarque de los puritanos en América del Norte que, habiendo recibido una medalla de tercera clase en la Exposición Universal de París, también obtuvo en España una medalla de primera clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes y le valió la concesión de la Cruz de Caballero de la Orden de Carlos III.
Su ideología liberal supuso que tras el derrocamiento de Isabel II fuera nombrado en 1868 Director del Museo del Prado, puesto en el que fue confirmado por Amadeo de Saboya, al que conocía con anterioridad y con el que desarrolló un papel que podríamos calificar de pintor áulico o pintor de corte. Precisamente, la abdicación de Amadeo (11/02/1873), derivó en la renuncia de Gisbert a la dirección del Prado el 16 de julio de 1873 y su retorno a París, donde residió hasta su fallecimiento el 27 de noviembre de 1901, continuando con su estilo realista y académico frente a las nuevas corrientes estéticas que nacían y se desarrollaban en la ciudad del Sena, como la impresionista.
En esta segunda etapa parisina creó interesantes retratos y, de una forma especial, una de sus obras más señeras, el Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (1888), obra encargada por el gobierno de Sagasta para el Museo del Prado.
La trayectoria artística de Gisbert estuvo marcada por una producción que abarcó diversos géneros pictóricos, pero determinada especialmente por el retrato y la pintura de historia. En el primero dio muestras de una habilidad excepcional, lo que hace de él uno de los grandes retratistas de la Historia del Arte, tanto en la captación de la personalidad del personaje retratado como en la ambientación, siendo de resaltar que esta actividad la desarrolló en los momentos en los que nacía la fotografía, la cual se empleaba en buena parte para realizar retratos. De muchos de los personajes retratados por Gisbert se conservan retratos fotográficos que confirman la buena dicción del artista.
La aportación de Gisbert a la Historia a través de los retratos se completa con la de los cuadros de historia que, entroncados en la moda del momento y potenciados por las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, nos han dejado una recreación de acontecimientos de nuestra Historia y que forman parte de nuestra retina colectiva, al haber sido utilizados asiduamente como ilustración en los libros de historia, con lo que muchos momentos históricos «los vemos» a través de la visión de Gisbert. Aún cabría ahondar en este concepto al tener en cuenta que en algunas ocasiones plasmó en sus lienzos situaciones que él mismo vivió, como ocurre con el cuadro El rey Amadeo I ante el cadáver del general Prim.

Jesús Cantera Montenegro

Carlos Parrilla Penagos. "Fragata Santa Sabina contra HMS Minerve"

19 DE DICIEMBRE DE 1796
Combate de fragatas españolas contra inglesas al mando de Horacio Nelson en aguas de Cartagena

Este día, la división del mando del capitán de fragata D. Miguel Gastón y Navarrete, compuesta por las fragatas Santa Matilde (34 c.), mandada por el mismo Gastón, y la Santa Sabina (40 c.) del mando de D. Jacobo Stuart y Cagigal, también capitán de fragata, encontró a las inglesas Minerve (42 c.) y la Blanche (32 c.), las cuales iban mandada por el comodoro Horacio Nelson, insignia en la primera de ellas. Esta última división se dirigía a la isla de Elba para evacuar las tropas que habían llegado procedentes de Córcega. La fragata de Gastón se dedicó a la Blanche y la Santa Sabina entabló combate con la insignia de Nelson, es decir se equilibraron los portes.
El combate de la Sabina duró tres horas, quedando desarbolada del palo de mesana y con los otros dos muy dañados, sufrió dos muertos y 48 heridos a bordo, se rindió a Nelson que tenía a su vez 7 muertos y 33 heridos. Las seis carronadas instaladas en la fragata inglesa fueron decisivas. Pero, esta vez, la suerte sería propicia a España.
Con la Sabina a remolque de la Minerve y con dotación de presa inglesa marinándola, Nelson avistó a la Matilde que se había zafado de la Blanche, entonces largó el remolque de la Sabina y comenzó a combatir a la recién llegada. Aparecieron entonces, el navío Príncipe de Asturias (112 c.), la fragata Ceres (40 c.) y la Perla (34 c.), los cuales, al amanecer del día 20, formaron con la Matilde línea de combate contra la división inglesa. Esta última se batió en retirada, sufriendo diez muertos más. La Sabina, remolcada por la Matilde, entró a reparar en Cartagena.
Si bien puede calificar a este encuentro de victorioso, caso contrario las dos fragatas españolas hubiesen sido con toda seguridad apresadas. Nelson se escapó con las dos suyas de fuerzas españolas muy superiores y, a su regreso al Atlántico, proporcionará al almirante Jervis datos muy valiosos sobre el dispositivo español en el Mediterráneo.

José María Blanco Núñez

Antonio Herrera Toro. "Muerte de Simón Bolívar"
Firma del Decreto de Guerra a Muerte

19 DE DICIEMBRE DE 1830
Fallecimiento de Simón Bolívar

El 19 de diciembre de 1830 fallecía en Santa Marta, Colombia, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios. Había nacido en Caracas el 24 de julio de 1783 en el seno de una familia de la alta burguesía criolla. Su padre fue coronel del Batallón de las Milicias de Aragua, unidad a la que se incorporó el joven Simón el 14 de enero de 1797 y en la que alcanzó el empleo de subteniente, según su hoja de servicios que se encuentra en el Archivo de Simancas. Huérfano de padre a los 2 años, de madre a los 9 y viudo a los 20, tras un brevísimo matrimonio con la madrileña Teresa Rodríguez del Toro, Esta circunstancia podría haberle marcado su vida.
Simón Bolívar es posiblemente el personaje americano del que más se ha escrito, tanto a favor como en contra. Participó en los procesos de independencia de su Venezuela natal, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia (inicialmente llamada Bolívar).
Sin embargo, el juicio sobre Simón Bolívar está muy alejado de ser unánime, incluso en América, porque si bien, es de justicia reconocer su determinación, con evidente riesgo para su vida y gran fortuna en la lucha contra el dominio español, sin embargo, las críticas a su conducta son abundantes y justificadas.
Una de las más significativas es la que se recoge en Bolívar contra Bolívar editada por la muy bolivariana Biblioteca Ayacucho, en donde se puede leer «se permitió actos de una arbitrariedad tan desmesurada, y de una inmoralidad tan completa, que la opinión empezó a rehusarle un tributo, que hasta entonces había rendido a su reputación».
Carlos Marx lo calificó como «el Napoleón de las retiradas» y el «canalla más cobarde, brutal y miserable». El general franco-alemán Ducoudray Holstein, quien combatió con Bolívar y fue su jefe de Estado mayor, escribió que estaba «más concentrado en las artes amatorias que en las militares», «ignorante en materia de estrategia bélica», «vanidoso, arrogante, mujeriego y cobarde». Cristóbal González de Soto, lo define como «cobarde, fantasmón muy audaz, excesivamente cruel y sanguinario». Salvador de Madariaga en su biografía de Bolívar dijo de él que era «cobarde hasta el pánico».
Es indudable que la traición a Miranda fue una infamia que le perseguirá para siempre, que hubo derrotas y retiradas poco honrosas y que su vanidad y ambición le perdió. La crueldad de Bolívar se evidencia con su Decreto de Guerra a Muerte por el que condenaba a morir a todos los españoles que, combatientes o no, no se unieran a su causa, llevando a cabo innumerables atrocidades fuera del campo de batalla. El asesinato de inocentes civiles y religiosos españoles ajenos a la contienda fue tan brutal como habitual. «Hoy se han decapitado los españoles que estaban enfermos en el hospital, últimos restos de los comprendidos en la orden de S.E.», se escribió dando parte de tan cruel e inhumana acción. El historiador hispano-colombiano Pablo Vitoria nos muestra la inmensa crueldad de Bolívar en su libro El Terror Bolivariano.
Si bien logró la emancipación de España, su herencia no puede ser más desoladora: dejó una América destruida, partida en mil pedazos, Perú dividido, con innumerables luchas internas que querían controlar cada pedazo de tierra y montar su propia república, la economía destruida y un enorme vacío de poder tras la desaparición de la administración española. Tal era el estado que dejaba que, desanimado y decepcionado, llegó a decir, según su criado Palacios «abomino de haber iniciado una guerra contra los españoles».

Tomas Torres Peral

Constelación Galileo
Galileo GIOVE A
Lanzamiento de satélites Galileo 13 y 14

28 DE DICIEMBRE DE 2005
Se lanza el primer satélite del sistema Galileo

El 28 de diciembre de 2005 se lanza el primer satélite del sistema Galileo, el GIOVE-A (Galileo In-Orbit Validation Element), desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, a bordo del cohete ruso Soyuz. Este satélite tiene como objetivo probar las tecnologías críticas en órbita, antes de proceder al lanzamiento del conjunto de los satélites que conformarán la constelación completa. Entre estas tecnologías está el reloj atómico, elemento clave para conseguir la mayor precisión en tiempo y espacio que deberá aportar el sistema.
Galileo es el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) europeo, equivalente al GPS americano, al GLONASS soviético o al sistema chino BeiDou. La inquietud de contar con un sistema propio nace a finales del siglo XX cuando un grupo de países europeos, preocupados por la dependencia de los sistemas soviético y americano, que en un momento determinado podrían ser interferidos, degradados o restringidos en su uso, lanzan la idea de contar con un sistema propio que les dotase de una mayor independencia y autonomía, a la vez de que se buscaba unas mayores prestaciones en cuanto a precisión.
Este es un proyecto de carácter y control civil financiado por la Unión Europea, bajo la responsabilidad de la Comisión, que gestiona y supervisa la implementación de todas sus actividades. Para ello cuenta con la Agencia Espacial Europea (ESA) que ha llevado a cabo el diseño, el desarrollo y la implantación de los sistemas de última generación, así como el desarrollo técnico de las infraestructuras. La ESA llevó a cabo las fases de definición, desarrollo y validación en órbita. Desde julio de 2017 la gestión de los servicios de Galileo es llevada a cabo por la GSA, actualmente conocida como EUSPA, acrónimo de Agencia de la Unión Europea para el Programa Espacial.
El segmento espacial del sistema Galileo está constituido por una constelación de 30 satélites de Órbita Terrestre Media (MEO), en tres orbitas inclinadas 56 grados con respecto al plano del ecuador y desfasadas 120º, lo que permite una amplia cobertura de todo el globo terráqueo. Cuenta con un sistema denominado Servicio Publico Regulado (PRS), que le confiere una mayor robustez frente a todo tipo de agresiones, y lo hace idóneo para uso gubernamental por parte de las instituciones públicas, tanto de carácter civil como militar.
El sistema Galileo es interoperable con los sistemas GPS y GLONASS, sin embargo, su fiabilidad y precisión son muchos mayores llegando a alcanzar 1 metro en el servicio gratuito, y de hasta 1 cm en el de pago. El 15 de diciembre de 2016, tras varios años de retraso, los servicios Galileo fueron declarados operativos, suponiendo un hito fundamental en el campo de la navegación por satélite tanto para Europa como para el mundo entero.
El lanzamiento del primer satélite del sistema Galileo, el GIOVE-A, supuso todo un hito para el programa ya que con el daba comienzo la fase de validación en órbita, donde, por un lado, habría que validar las tecnologías críticas, y por otro se ejercerían los derechos de uso de las frecuencias y órbitas asignadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para evitar su perdida.
El lanzamiento del segundo satélite de validación, el GIOVE- B se había programado para unos meses después, pero debido a un problema en el ordenador de a bordo se lanzó en 2008.
Galileo está considerado como un éxito dentro del programa espacial de la Unión Europea no solo por la autonomía e independencia que aporta, sino también por su alto impacto social y económico tanto a nivel europeo como a nivel mundial, contribuyendo a fortalecer el conjunto de Sistemas Globales de Navegación por Satélite.

Jesús Manrique Braojos

28 DE DICIEMBRE DE 1978
Promulgación de las Reales Ordenanzas de Juan Carlos I

El 28 de diciembre de 1978, SM el Rey Don Juan Carlos I promulgó la Ley 85/1978 de Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, que se publicó en el BOE de 12 de enero de 1979 y por la que se derogaban las Reales Ordenanzas de Su Majestad para el Régimen, Disciplina, Subordinación y Servicio de sus Excercitos, promulgadas por Carlos III en 1768;  las Ordenanzas de Su Majestad para el gobierno militar, político y económico de su Armada Naval, promulgadas por  Fernando VI en 1748: así como las Ordenanzas sobre la gobernación militar y marinera de la Armada, de Carlos IV promulgadas en 1793, que eran las que se encontraban en vigor en aquella fecha.
La Ley 85/1978 de Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, fue el resultado del trabajo de una comisión de oficiales que se creó con el cometido de redactar unas nuevas Reales Ordenanzas en consonancia con la Constitución de 1978. Las nuevas Ordenanzas se completan con otras específicas para cada Ejército, de manera que, con la nueva regulación, las Ordenanzas se adaptaron al Estado de Derecho.
Las Reales Ordenanzas establecen en su artículo 1 que son «la regla moral de la Institución Militar y el marco legal que define las obligaciones y derechos de sus miembros». Sin perjuicio de la problemática que bajo determinados aspectos encierra esta definición, resulta claro que las Ordenanzas pretendían ser el código ético que regulase la conducta de los miembros de las Fuerzas Armadas.
Estas Ordenanzas se encuadran dentro de una amplia reforma y modernización de las Fuerzas Armadas que se desarrollaron mediante la Ley Orgánica 9/1980 de Reforma del Código de Justicia Militar y el nuevo Código Penal Militar aprobado por Ley Orgánica 13/1985, así como con la Ley 12/1985 de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas.
En cuanto al contenido, el Tratado primero bajo el epígrafe «De la Institución Militar», señala los aspectos relativos a la naturaleza de las Fuerzas Armadas, y en su capítulo II «Del militar» prescribe el comportamiento de los miembros de las mismas, resaltando especialmente las normas éticas de comportamiento.
En el Tratado Segundo, de las «Ordenes particulares», analiza los cometidos castrenses desde una doble perspectiva: una relativa a los empleos militares y sus funciones, análisis claramente innovador distribuyendo las mismas en seis grupos, a saber, del ejercicio del mando, del asesoramiento y apoyo al mando, del combate, de la instrucción, adiestramiento y enseñanza, del trabajo técnico y de la administración y logística.
El Tratado Tercero lo dedica a los «Deberes y Derechos», en el que se regulaban los mismos a la luz de la Constitución y la Declaración Universal de Derechos Humanos ratificada por España. De entre ellos, destaca la nueva regulación de la obediencia debida, toda vez que se disponía que el militar no estará obligado a obedecer las órdenes que entrañen la ejecución de actos que manifiestamente sean contrarios a las leyes y usos de la guerra o constituyan delito, en particular contra la Constitución, asumiendo en todo caso la grave responsabilidad de su acción u omisión, lo que supuso un cambio radical con respecto a la legislación anterior.
Estas Reales Ordenanzas de 1978 estuvieron en vigor hasta el año 2009 en que, por Real Decreto 26/2009, se aprobaron unas nuevas que entraron en vigor el 8 de febrero. Sería interesante disertar el porqué del cambio de rango de Ley a Real Decreto.

Tomas Torres Peral

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