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Efemérides del mes de mayo

Por mayo 1, 2020 junio 21st, 2020 No Comments

En esta entrada se reúnen las efemérides del mes de mayo. Se irán publicando conforme avance el mes, procurando que su publicación coincida con la fecha del día.

2 DE MAYO DE 1808
Heroico levantamiento contra las tropas de Napoleón

 

El 2 de mayo de 1808 recordamos el heroico levantamiento en armas contra el invasor francés. La muchedumbre se dirigió al Parque de Artillería de Monteleón a fin de recabar armas con las que poder enfrentarse a los franceses. Allí se dirigieron los Capitanes de Artillería D. Pedro Velarde y de Infantería D. Rafael Goicoechea, con el Teniente de Infantería D. Jacinto Ruiz con su compañía, a los que franqueó la puerta el Capitán de Artillería D. Luis Daoiz. Los franceses atacaron con una potentísima columna al mando del General Lefranc. La lucha fue tremenda y el comportamiento de los civiles y militares heroico hasta el extremo. Velarde murió a tiros, Daoiz, atravesado por las bayonetas francesas, y Ruiz, herido gravemente, murió días después. A las doce de la tarde terminó la lucha, escribiéndose una de las páginas más gloriosas de nuestra historia.

2 de mayo por Joaquín Sorolla

Bernardo de Gálvez
Bandera de Pensacola
Los granaderos españoles con los milicianos de La Habana entrando en Fort George. U.S. Army Center for Military History
Mapa de Florida

10 DE MAYO DE 1871
Toma de Panzacola (Florida) por Bernardo de Gálvez

El Tratado de París (1763) puso fin a la Guerra de los Siete Años, de la que los reinos de Francia y España salieron malparados. La Florida española fue cedida a los británicos y España obtuvo los territorios de la Luisiana Occidental. En 1779, el rey Carlos III de España declaró la guerra a George III de Inglaterra, con la intención de ayudar a las trece colonias norteamericanas rebeldes y recuperar los territorios perdidos anteriormente.
El malagueño Bernardo de Gálvez y Madrid, brigadier y gobernador de Luisiana había estado colaborando secretamente con los independentistas. La declaración de guerra a Inglaterra le permitiría pasar a la ofensiva y retomar el control sobre la Florida, sobre todo de las ciudades que los ingleses dominaban a orillas del Mississippi.
Tras una fracasada expedición en 1780, a finales de febrero de 1781 inicia la campaña para conquistar Panzacola (Pensacola). El 9 de marzo empiezan las operaciones. Como primera acción, se produce el desembarco de granaderos e infantería ligera en la Isla de Santa Rosa, como base de partida, en la que estuvieron acumulando fuerzas hasta el 17 de marzo.
El 18 de marzo, ante las reticencias del mando componente naval para entrar por el estrecho canal que daba acceso a la bahía de Panzacola, Gálvez embarcó en el bergantín Galveztown, enarboló la insignia de su grado de comandante de la fuerza y forzó la entrada a la bahía -seguido de dos cañoneras y una balandra- sin sufrir daños a pesar del fuego enemigo. Esta acción, realizada al grito de «el que tenga honor y valor, que me siga» le valió el lema de su escudo de armas: «YO SOLO». Al día siguiente, el resto de la escuadra -transportes y buques de guerra- entró en la bahía.
A finales de marzo empezaron a desembarcar tropas en la costa continental y, para el 2 de abril, ya estaban todas en tierra. Los elementos enemigos, principalmente indios de la zona, se replegaron al fuerte Jorge (George) y las fuerzas españolas tomaron el control del puerto. Se produjo entonces un intervalo en la batalla, a la espera de los necesarios refuerzos procedentes de La Habana, que arribaron el 19 de abril. Al mismo tiempo, se unieron a Gálvez tropas francesas con cuatro fragatas. De este modo, el 22 de abril Gálvez tenía bajo su mando 7.800 hombres y unos 24 buques de guerra -incluidas las fragatas francesas- además de varios de menor porte.
Desde finales de abril a principios de mayo se realizan las actividades preparatorias para el asalto, con acciones de menor importancia por parte de ambos bandos. El 6 de mayo se lanza un ataque artillero que causa graves daños a los ingleses. El día 8 el fuego artillero de las posiciones avanzadas españolas hace impacto en el polvorín inglés y causa numerosas bajas. Esa noche, los españoles toman el puesto avanzado enemigo. Al poco, comienzan a disparar directamente contra el fuerte Jorge. El comandante de las fuerzas inglesas solicita una tregua para la capitulación, que se formaliza el día siguiente. El 10 de mayo, el general John Campbell y el Almirante Chester, este último Capitán General y Gobernador de West Florida, se entregaron junto con sus 1.113 hombres y todas sus banderas, artillería, armas y pertrechos. Panzacola quedó intacta gracias a un acuerdo previo entre españoles y británicos para no arrasar la ciudad con los combates.
Dejemos que sea el mismo Gálvez el que lo cuente en su diario:

«el 10 (10-V-1781) a las 3 de la tarde se formaron a 500 varas del fuerte Jorge 6 cias. de granaderos y las de cazadores de la Brigada francesa, a cuya distancia salió el General con su tropa y después de haber entregado las banderas del Regimiento Waldeck, y una de artillería, con las ceremonias acostumbradas rindieron sus armas».

Poco después de la batalla, Gálvez fue ascendido a Teniente General. El Rey Carlos III otorgó a Bernardo de Gálvez los títulos de vizconde de Galvestown y conde de Gálvez y lo nombró gobernador de la Florida y de Luisiana Occidental. Thomas Jefferson escribió al general Gálvez, expresando sus gracias por la ayuda de España a la causa revolucionaria. Oliver Pollock, agradecido por la ayuda, propuso al Congreso de Estados Unidos que se hiciera un retrato del gobernador de la Luisiana y se colocase en las dependencias de la cámara norteamericana, propuesta que fue aceptada según un acuerdo de 1783. En 2014 se colgó en el Capitolio un retrato de Bernardo de Gálvez -copia realizada por Monserrate del óleo atribuido a Maella- cumpliéndose así el acuerdo. Poco después, el presidente Obama firmó el nombramiento de Bernardo de Gálvez como Ciudadano Honorario de los Estados Unidos, un honor que ostenta menos de una decena de personas, entre ellas Winston Churchill.

«Por España y por el Rey, Gálvez en América», 2015, obra de Augusto Ferrer-Dalmau

Batalla de Panzacola – Biblioteca Nacional

Granaderos españoles del Rgto. de Luisiana con el apoyo de Milicianos de La Habana. Óleo de José Ferré-Clauzel

Placa de la Batalla de Pensacola

Francisco Javier Girón - Duque de Ahumada
Guardia Civil - Emblema
Doña Isabel II niña - Anónimo
Grupo de Acción Rápida

13 de MAYO DE 1844
Creación del cuerpo de la Guardia Civil

«La conservación del orden público, la protección de las personas y las propiedades… y el auxilio que reclame la ejecución de las leyes»

En esta frase están contenidas las funciones principales de la Guardia Civil.
Su creación se produjo recién empezado el reinado de Isabel II, con el impulso del gobierno moderado de Gonzalez Bravo y con el consenso de las demás fuerzas políticas. Era imperiosa la necesidad que tenía el estado español de disponer de una fuerza de seguridad pública con competencias en todo el territorio nacional para hacer frente a la alarmante situación de inseguridad que existía en las zonas rurales de España tras finalizar la Primera Guerra Carlista, fundamentalmente generada por el bandolerismo que, desde la Guerra de la Independencia, azotaba los caminos y campos del país.
Mediante los decretos de 28 de marzo y de 13 de mayo de 1844, se configuró un cuerpo de seguridad pública de naturaleza militar, dependiente del ministerio de la Gobernación en lo referente al servicio y del de la Guerra en cuanto a su organización, disciplina, personal, material y percibo de haberes, centralizándose, con una gran autonomía organizativa, en la Dirección General. El 13 de mayo de 1844, Francisco Javier Girón, II Duque de Ahumada, se convierte en el primer Director General.
Meses después, el 1 de septiembre del mismo año, 1.500 hombres a pie y unos 370 a caballo hacían acto de presencia en Madrid, en las inmediaciones de la glorieta de Atocha. Fue su primera aparición pública ante el Gobierno de España y la presentación oficial del Cuerpo de la Guardia Civil.
El Duque de Ahumada, hombre de confianza del general Narvaez, militar de prestigio, de corte conservador y profundo conocedor de la realidad española, retomó el primer proyecto de seguridad de ámbito nacional, concebido en 1824 por su padre, el marqués de las Amarillas. Ahumada imprimió su sello personal a la nueva fuerza, dotándola de una severa reglamentación y de la famosa Cartilla del Guardia Civil, que refleja los valores que deben definir al guardia civil: espíritu benemérito, fuerte disciplina, capacidad de sacrificio y lealtad. La gran eficacia en la realización de las funciones que le fueron encomendadas hizo que los sucesivos gobiernos confiasen en esta fuerza, lo que contribuyó a su consolidación y a su posterior implantación en las tierras de Ultramar. El culto al honor y el rigor en el desempeño de su servicio y su esforzada actuación en acciones humanitarias de todo tipo le granjearon muy pronto el respeto y admiración del pueblo español, que pasó a denominarla con el sobrenombre de Benemérita, título que se hizo oficial a partir de la Orden General de 4 de octubre de 1929.
Este año de 2020, haciendo honor a su tradición, los miembros del Cuerpo han tenido una esforzada actuación para proteger a los españoles en los tristes momentos que vivimos a causa de la pandemia de COVID-19.

Guardia Civil, siglo XIX, obra de Augusto Ferrer-Dalmau

Guardia Civil – Óleo de José Ferré Clauzel

  “Servicio en zona despoblada” – Óleo de Augusto Ferrer-Dalmau

Guardia Civil en Afganistán

Portada Reglamento del Nuevo Pie - 1762
Carlos III. Anónimo. Museo del Prado
Conde de Gazola. Academia de Artillería

16 de MAYO DE 1764
Inauguración del Real Colegio de Artillería en el alcázar de Segovia

La creación del Real Cuerpo de Artillería y su Colegio tienen su antecedente en la política ilustrada que puso en práctica Carlos III tras su llegada a España en 1759. Su experiencia como duque de Parma (1731-1735) y rey de Nápoles y Sicilia (1734-1759), le validaría para dirigir la modernización del reino con ayuda de conocidos personajes como el conde de Aranda, Jerónimo Grimaldi, Ricardo Wall, Francisco Sabatini o Félix Gazola.

Conocedor de la mejora que necesitaba el Ejército y en concreto su Artillería, decidió reorganizar esta última mediante la publicación del Reglamento de nuevo pie, en que S.M. manda se establezca el Real Cuerpo de Artillería y el Real Colegio de Segovia, fechado el 29 de enero de 1762.

El teniente general de los Reales Ejércitos e inspector general de Artillería, Félix Gazola, más conocido por «Conde de Gazola», sería el encargado de organizar el Real Colegio de Artillería para cuya ubicación se inclinó por el Alcázar de Segovia. Siguiendo los principios preconizados por la Ilustración decidió, entre otras cuestiones, adecuar la enseñanza de los futuros oficiales de artillería a los nuevos adelantos científicos y técnicos, así como impulsar la industria militar.

Finalizadas las obras de adaptación del Alcázar, designados los terrenos para las escuelas prácticas y presentes los profesores y 60 caballeros cadetes de la Compañía de alumnos, el 16 de mayo de 1764 se inauguraba solemnemente en uno de los salones principales del Alcázar, tal vez la Sala de Reyes, el primer curso del Real Colegio de Artillería con una conferencia del profesor primario, jesuita y matemático Antonio Eximeno, bajo el título La necesidad de la teoria para desempeñar en la practica el servicio de S.M., publicado posteriormente como Oración sobre la necesidad de la teoría para desempeñar en la práctica el servicio de S.M. Tampoco dejaría de lado Eximeno otras cualidades propias del futuro oficial, y que en palabras suyas «debe ser un gran matemático, un grande histórico, un gran político, un gran filósofo, un héroe».

De este modo se ponía fin a un largo período de fragmentación y arbitrariedad docente, quedando institucionalizada y centralizada en un único centro la enseñanza artillera ilustrada de sus oficiales, en la que la formación, en líneas generales, se orientaría en dos vertientes: una basada en materias militares destinadas a capacitarlos para el mando de unidades, y otra asentada en la adquisición de conocimientos científicos y técnicos, que les facultaran para la dirección y gestión de establecimientos industriales militares tales como fundiciones y fábricas de armas y municiones, pirotecnias, maestranzas y parques de artillería, etc., que a partir de entonces comenzarían a quedar gradualmente bajo la responsabilidad del Cuerpo de Artillería.

Esta dualidad, característica de un cuerpo facultativo como el de Artillería, fue posibilitada porque a su egreso los alumnos recibían junto al título de oficial su capacitación como ingeniero, que a petición personal sería validado oficialmente por el de «ingeniero industrial» gracias a un real decreto de 1895, hasta que en 1940 se creara el Cuerpo Técnico del Ejército (a partir de 1943 Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción del Ejército), cuya rama de Armamento y Material se nutriría inicialmente con alrededor del cincuenta por ciento de jefes y oficiales de Artillería.

Antonio Eximeno. Academia de Artillería

Plazuela del Alcázar – Segovia
Litografía. Centro Geográfico del Ejército

Alcázar de Segovia antes del incendio de 1864
Archivo General Militar de Madrid

San Juan Nepomuceno
España - Infantería de Marina

16 de MAYO, FESTIVIDAD DE SAN JUAN NEPOMUCENO
Patrón de la Infantería de Marina española

San Juan Nepomuceno es el santo patrón de Bohemia (República Checa). Allí nació en 1330, en la localidad de Nepomuk. Llegó a ser confesor de la esposa del rey Wenceslao IV, la reina Juana de Bavaria. La historia dice que el celoso rey Wenceslao deseaba conocer las confesiones de su esposa. Por ello presionó a Juan Nepomuceno, llegando a infligirle tormento, sin que el santo se quejara ni diese la información que le exigía el monarca. Tras la tortura, Wenceslao le requirió bajo amenaza de muerte para que que revelase las confesiones de la reina Juana. Ante la negativa de Juan, fue lanzado desde la ciudad de Praga al río Moldava, atado de pies y manos. El Papa Benedicto XIII lo proclamó santo el 19 de marzo de 1729.

En el epitafio de su tumba en la catedral de San Vito de Praga reza la siguiente inscripción: «Yace aquí Juan Nepomuceno, confesor de la reina, ilustre por sus milagros, quien, por haber guardado el sigilo sacramental, fue cruelmente martirizado y arrojado desde el puente de Praga al Moldava, por orden de Wenceslao IV, el año 1393».
Con el fin de que el infante de marina no quebrante el secreto de las consignas recibidas y las defienda heroicamente, siguiendo el ejemplo del santo, fue puesto el Cuerpo bajo su advocación, como «mártir del sigilo sacramental y abogado de la buena fama».
Aunque no se conocen las causas ni el momento exacto en que la Infantería de Marina española –la más antigua del mundo- tomó la decisión de este patronazgo, se sabe que el precedente más lejano está fechado en una R.O. de 3 de agosto de 1731. En ella, el virrey capitán general de Nueva España ordenaba que el recién creado Batallón de Barlovento lo tuviera por patrón mientras estuviera en España, que su patrona en el virreinato fuera la Virgen de Guadalupe y que se celebrase su festividad el 16 de mayo.
Años después, el 24 de mayo de 1758, el Capitán General de la Armada, don Juan José Navarro, marqués de la Victoria, comunica al Secretario de Marina que dicho patronazgo se ha transmitido al «Cuerpo de Batallones de Marina» y celebrado la festividad de San Juan Nepomuceno «con la más plausible solemnidad y ostentación».
Posteriormente, una real orden, de 18 de marzo de 1878, dispone la confirmación de San Juan Nepomuceno como patrono de la Infantería de Marina, a instancias del inspector general del Cuerpo, mariscal de campo Montero y Subiela. En virtud de la misma, S.M. el rey transmitió a los mandos jurisdiccionales su soberana voluntad de «que el día 16 de mayo, en que se celebra constantemente la festividad del Santo Patrono San Juan Nepomuceno, lo sea de gala para cuantos pertenecen al Cuerpo de Infantería de Marina, celebrándose una función religiosa, según permitan los fondos de entretenimiento general de los Regimientos, Batallones sueltos Apostaderos; costeándose por los mismos la efigie del Santo o retrato en pintura que ha de existir en la capilla de los cuarteles donde alojan de ordinario las tropas de la Armada, de que se trata».

Unidad de Operaciones Especiales
Infantería de Marina

Piranha III C ambulancia – Infantería de Marina

M-60A3 de Infantería de Marina

Isaac Peral y Caballero
Monumento en Cartagena
Preparado para la botadura

22 de MAYO DE 1895
Muere Isaac Peral y Caballero

El 22 de mayo se conmemora la muerte en Berlín, Alemania, del militar, marino y científico español Isaac Peral y Caballero.
Isaac Peral nace en Cartagena, Murcia, el 1 de junio de 1851, en el seno de una familia militar, siendo el segundo de tres hermanos, todos ellos marinos.
El 1 de julio de 1865, a la corta edad de 14 años, ingresa en el Colegio Naval Militar de San Fernando. Destaca por sus inquietudes sobre la aritmética, la geometría y el álgebra, sin descuidar otras materias más relacionadas con el mundo naval, como la astronomía, la maniobra, la construcción de buques, la propulsión naval y la historia. Tras los estudios realizados, el 26 de diciembre de 1866 accede al grado de guardiamarina de segunda clase. Embarca en el buque escuela corbeta Villa de Bilbao y posteriormente en la urca Santa María, en la que navega hacia Filipinas, regresando a Cádiz a finales de 1869.
El 31 de enero de 1870 asciende a guardiamarina de primera, pasando a desempeñar diversos destinos en la Escuadra del Mediterráneo, en la 1ª División de Cañoneros del Norte de Cuba y en la Escuadra del Cantábrico, hasta el año 1877.
El 1 de enero de 1877 inicia el Curso de Estudios Superiores en el Observatorio Astronómico de San Fernando, donde durante cuatro años recibe una amplia formación en Física, Matemáticas, Geografía, Electricidad e Ingeniería Naval, que sin lugar a dudas constituye la base que le servirá posteriormente para desarrollar su amplia actividad científica.
Asciende a Teniente de Navío el 21 de Julio de 1880, y una vez finalizado el curso, el 20 de mayo de 1881 es destinado al Apostadero de Filipinas, donde asume el mando del cañonero Caviteño y regresa a España al finalizar el mando.
En 1883 es nombrado profesor de Física-Matemática en la Escuela de Ampliación de Estudios de la Armada, y es en este destino donde comienza una actividad por la que pasaría a la historia: la invención del submarino propulsado por baterías, una gran innovación para su época y que abriría las puertas al futuro de estos barcos.
Isaac Peral fue un gran observador, aprovechando todos sus viajes para tomar notas de los más mínimos detalles que le servirían para posteriormente hacer sus propios proyectos. Siempre tuvo en mente el diseño y construcción de un buque no convencional que fuese capaz de contrarrestar la potencia de los modernos buques de guerra que poseían otros países. Así, en el año 1884 presenta el proyecto de construcción de un torpedero submarino de propulsión eléctrica, casco de acero, con una eslora de 22 metros, 2,87 metros de manga y 2,76 metros de puntal. Desplazaba 77 toneladas en superficie y 85 en inmersión. Contaba con un periscopio, un tubo lanzatorpedos en proa, y un moderno sistema de navegación para lo que era la época de entonces.
El proyecto contó con el apoyo de la reina regente María Cristina, quien, tras ser informada favorablemente por una Junta Técnica, el 20 de abril de 1887 firma la Real Orden que aprueba la construcción, que se llevaría a cabo en el Arsenal de la Carraca (Cádiz).
Tras un año de trabajos, el 8 de septiembre de 1888 se produce su botadura en el Arsenal de la Carraca, continuando con su alistamiento y pruebas de puerto y mar. El 16 de enero de 1890 dispara un torpedo en inmersión siendo el primer submarino que lo consigue. El 7 de Junio de 1890 tiene lugar la prueba final de verificación que constituye todo un éxito. A pesar de ello, la Junta Técnica no valida el proyecto, lo que motiva que Isaac Peral solicite su baja en la Armada y continúe su actividad profesional en el ámbito civil, donde patenta diversos equipos eléctricos.
En mayo de 1895 se desplaza a Berlín para ser operado y fallece unos días después.
Hasta la fecha, tres han sido los submarinos que han honrado la memoria de Isaac Peral llevando su nombre por esos mares de Dios, el A-0, construido en EEUU, el C-1, construido en Cartagena, y el S-32, de la serie guppy de EEUU. Está previsto que el S-81, actualmente en construcción, sea el cuarto en llevar su nombre.

Corte longitudinal

El submarino en pruebas

Coronel Antonio Sangenís Torres

24 DE MAYO DE 1808
Gesta de los Zapadores

 

El 24 de mayo de 1808, el Regimiento Real de Zapadores Minadores, ante los sucesos protagonizados por patriotas que se enfrentaron en Madrid y otras ciudades españolas a los invasores franceses, decidió abandonar la ciudad de Alcalá de Henares donde junto con la Academia de Ingenieros estaba de guarnición, sustrayéndose al control de las autoridades que estaban al servicio del invasor y poniéndose a las órdenes de las Juntas de Defensa. Con este gesto, le cupo el honor de ser el primer Cuerpo del Ejército Español en levantarse contra el invasor como unidad militar, con su Bandera, caja de caudales y formado con sus oficiales a la cabeza de sus filas. El oficial que cabalga a la izquierda del cuadro es Antonio Sangenís, quién caería gloriosamente en la defensa de Zaragoza. Este hecho se conoce como “La fuga” o “La gesta” de Zapadores.

La gesta de los Zapadores. Óleo de Augusto Ferrer Dalmau

Izquierda, bandera de la Armada, derecha, bandera de la marina mercante
Banderas finalistas del concurso

28 DE MAYO DE 1785
Creación de la bandera rojigualda para los buques de guerra

En el siglo XVIII, la bandera que enarbolaban los buques españoles era la blanca con el escudo de los Borbones, que había sustituido a otra, también blanca, con la cruz de San Andrés. En Europa había otros reinos en los que gobernaban miembros de la familia Borbón, con lo que las banderas eran indistinguibles en la mayoría de las ocasiones. Otro tanto pasaba con los buques ingleses en los que ondeaba la bandera blanca con la cruz de San Jorge. Ello daba lugar a situaciones peligrosas o simplemente embarazosas, al no poder distinguir rápidamente la nacionalidad de los buques a la vista.

El rey Carlos III decidió que los buques españoles enarbolasen una bandera con colores que los hiciesen fácilmente reconocibles ante amigos y enemigos. Por ello, encargó al ministro de Marina, que por entonces era Antonio Valdés, que convocase un concurso de diseño, para que el monarca pudiera elegir entre las finalistas. El ministro seleccionó doce diseños y se los presentó al rey para que eligiera cuál sería la bandera de los buques españoles. El monarca escogió dos de ellos, uno para la Marina de Guerra y otro para la Marina Mercante. Su decisión se publicó en forma de Real Decreto el 28 de mayo de 1785. Dejemos que el decreto hable por sí mismo:

«Para evitar los inconvenientes, y perjuicios, que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la Bandera nacional, de que usa mi Armada naval, y demas Embarcaciones Españolas, equivocándose á largas distancias, ó con vientos calmosos con las de otras Naciones; he resuelto, que en adelante usen mis Buques de guerra de Bandera dividida á lo largo en tres listas, de las que la alta, y la baxa sean encarnadas, y del ancho cada una de la quarta parte del total, y la de en medio amarilla, colocándose en esta el Escudo de mis Reales Armas reducido á los dos quarteles de Castilla, y Leon con la Corona Real encima; y el Gallardete con las mismas tres listas, y el Escudo á lo largo, sobre quadrado amarillo en la parte superior: Y de las demas Embarcaciones usen, sin Escudo, los mismos colores, debiendo ser la lista de en medio amarilla, y del ancho de la tercera parte de la Bandera, y cada una de las restantes partes dividida en dos listas iguales encarnada, y amarilla alternativamente, todo con arreglo al adjunto diseño. No podrá usarse de otros pavellones en los Mares del Norte por lo respectivo á Europa hasta el paralelo de Tenerife en el Océano, y en el Mediterraneo desde primero del año de mil setecientos ochenta y seis: en la América Septentrional desde principio de Julio siguiente; y en los demas Mares desde primero del año de mil setecientos ochenta y siete. Tendréislo entendido para su cumplimiento».

«Señalado de mano de S.M. en Aranjuez á veinte y ocho de Mayo de mil setecientos ochenta y cinco». A D. Antonio Valdés.

La bandera tuvo mucho éxito entre la población y su uso se extendió rápidamente fuera incluso del ámbito marítimo. De esta manera, en la Guerra de la Independencia apareció por primera vez en la batalla de Bailén.

La reina Isabel II, mediante Decreto del 13 de octubre de 1843 unificó la bandera nacional e institucionalizó la rojigualda como bandera del reino.

Hernán Cortés
Pánfilo de Narváez

28 DE MAYO DE 1520
Derrota de Pánfilo de Narváez ante Hernán Cortés

 

Enojado Diego Velázquez, gobernador de Cuba,  por la que consideraba insubordinación de Hernán Cortés por su actuación en Méjico, contraria a sus instrucciones, en marzo de 1520 dio orden a Pánfilo de Narváez para que comandase una expedición con la finalidad de arrestarlo. Narváez partió de Cuba con 19 bajeles, cerca de un millar de hombres, 80 caballos y 20 piezas de artillería, alcanzando Villa Rica de la Vera Cruz a principios de abril.

A partir de entonces se sucedieron mensajes entre Narváez y Cortés, el primero haciendo ver que traía órdenes documentadas de Velázquez, y el segundo advirtiendo que ya no era subordinado del mismo, que dependía directamente del rey, y que solo acataría una orden escrita de éste último.

Narváez se desplazó con sus hombres a Cempoala, donde instaló su campamento. Por su parte, Cortés salió de Tenochtitlan con unos 300 hombres, y llegados cerca de Cempoala se mantuvo a cierta distancia de su adversario. Sin llegar a entrevistarse personalmente, ambos jefes intercambiaron mensajes sin alcanzar  ningún acuerdo.

En la noche del 27 al 28 de mayo de aquel año Cortés arengó a sus hombres, y, contando con algunos soldados del campamento de Narváez que habían prometido su colaboración, al amparo de la noche y de una fuerte lluvia, atacó por sorpresa el campo enemigo. Cuando Narváez quiso darse cuenta ya era tarde. Aunque con un grupo de hombres trató de hacerse fuerte en un alto, su derrota fue inevitable, y él mismo perdió un ojo herido por una pica. Cortés lo mantuvo prisionero cerca de tres años, y sus soldados pasaron a unirse a las tropas leales a Cortés.

Cuartel Infante don Juan en la actualidad

29 DE MAYO DE 1920
Colocación de la primera piedra del cuartel del Infante don Juan

La fecha del 29 de mayo de 2020 es la del centenario de la ceremonia de colocación de la primera piedra del cuartel del Infante Don Juan, en Madrid. La conmemoración es especialmente señalada en la historia militar madrileña y en la de la arquitectura militar debido a varias circunstancias que han de ser recordadas.
La primera, la importancia que se dio a la ceremonia, asistiendo S.M. el Rey Don Alfonso XIII y varios miembros de la Casa Real. Además, el cuartel recibió el nombre de Infante Don Juan, en homenaje al hijo del Rey y a solicitud del Cuerpo de Ingenieros, por haber filiado el Infante como soldado en el Primer Regimiento de Ferrocarriles. Cabe también recordar que desde entonces el cuartel ha estado especialmente vinculado a la Casa Real, acuartelándose en él el Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey nº 1. Hace cuarenta y tres años, el 28 de mayo de 1977, el cuartel acogió el acto de filiación como soldado en este Regimiento del Príncipe de Asturias, el actual Rey Don Felipe VI.
La importancia de aquella ya centenaria ceremonia estuvo motivada por la que tenía el propio cuartel, diseñado por el Teniente Coronel Don León Sanchiz Pavón, pues fue el primero de los que gracias a la Ley de 29 de junio de 1918 permitió la construcción de más de noventa cuarteles en toda España, en lo que supuso una verdadera renovación del acuartelamiento español.
El edificio, tras salvarse de la piqueta en los finales de la década de 1980 y los principios de la siguiente, continúa siendo un conjunto castrense destacado, al ser la sede del Archivo General Militar de Madrid y de la Biblioteca Central Militar, además de otras dependencias.

Fernando III, rey de Castilla y León. Museo del Prado
Urna con los restos de San Fernando. Catedral de Sevilla

30 de MAYO DE 1252
Muere en Sevilla el Rey de Castilla y de León Fernando III, elevado a los altares por el Papa Clemente X

Bajo su reinado se reconquistó Jaén (1 de diciembre de 1226) y Córdoba (29 de junio de 1236) con todas las tierras y poblaciones de sus respectivos reinos. En 1244 sus huestes tomaron Mula, Lorca y Cartagena, sitiada por mar por una armada que vino del Cantábrico, preludio de los planes que tenía Fernando para tomar Sevilla, cuya toma constituyó su gran timbre de gloria.
La operación de la toma de Sevilla fue combinada (se incorporaron, a las fuerzas castellano-leonesas, mesnadas aragonesas) y conjunta pues la “recién nacida” Marina de Castilla, con una armada de 13 naos del mando de Ramón Bonifaz,  derrotó en aguas de Sanlúcar de Barrameda (varios días de abril de 1248) una escuadra mora de otras 30 naos enviadas desde de Ceuta y Tánger, para socorrer a los sevillanos, apresando algunas y quemando o echando a pique otras, privó a Sevilla de sus aprovisionamientos por mar. El 3 de mayo inmediato siguiente, Bonifaz lanzó sus naves, a favor de un buen viento, contra la talanquera que cerraba el Guadalquivir con gruesa cadena, desbaratando enseguida el puente de barcas de Triana, verdadero cordón umbilical de la cercada Sevilla, que quedó privada de su rico Aljarafe, rindiéndose por fin el día 23 de noviembre de 1248.
A San Fernando le sucedió en el trono su hijo Alfonso, que fue el décimo de ese nombre y recibió el apodo de “el Sabio”. En su código de Las Partidas ordenó los ejércitos y armadas de su reino y, ante la dificultad de definir “lo naval”, equiparó sus fuerzas a las terrestres, así en la Partida 2ª, Título XXIV, Ley 3ª, Almirantes, sus cualidades e investidura, distingue entre Flota y Armada, la primera sería “…como hueste mayor…” y la segunda “…como cabalgada…”.

El Arma de Ingenieros del Ejército español se honra en tener como Santo Patrón a Fernando III. En el himno del Arma se puede leer : “… el santo rey Fernando nos guía y nos protege…”

Rendición de Sevilla a Fernando III

Las postrimerías de Fernando III, el Santo. Virgilio Mattoni. 1887

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