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Efemérides del mes de abril

Por abril 1, 2021 abril 16th, 2021 No Comments
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Imagen: Blas de Lezo, por Augusto Ferrer Dalmau.

  Esta entrada reúne las efemérides del mes de abril. Se irán publicando conforme avance el mes, procurando que su publicación coincida con la fecha del día.

Joven Guardia rindiendo honores
Portada del Colegio de Guardias Jóvenes

1 DE ABRIL DE 1853
Creación de la Compañía de Guardias Jóvenes

Por Real Orden de 1º de abril de 1853, dimanante del Ministerio de la Guerra cuyo titular era el teniente general Juan de Lara Irigoyen, se aprobó la creación de una compañía de “Guardias jóvenes” en el benemérito Instituto de la Guardia Civil. Ello constituye el origen histórico del actual Colegio de Guardias Jóvenes, sito en Valdemoro (Madrid).
El 26 de enero anterior, el inspector general de la Guardia Civil, teniente general Francisco Javier Girón Ezpeleta, II Duque de Ahumada, había elevado por conducto del Ministerio de la Guerra una propuesta para crear una “Compañía de Guardias jóvenes, que a la edad de 12 años reuniesen la circunstancia de ser hijos de subalternos y clases de tropa del Cuerpo de Guardias Civiles”.
Su propósito era premiar en los hijos, las virtudes de sus padres, dándoles la oportunidad de poder tener un futuro profesional y continuar la carrera militar en la Guardia Civil si así lo deseaban y acreditaban.
Si bien Isabel II no se pronunció inicialmente de forma expresa sobre dicha propuesta, sí dejó entrever “su inagotable piedad”, en palabras del propio Duque de Ahumada. Resultó que aprovechando otra real orden de 6 de marzo, donde se aprobó la distribución de la fuerza del Cuerpo que se había propuesto el 24 de febrero anterior, S.M. accedió a que se dejase de cubrir una plaza por compañía de infantería, “con el objeto de que con la economía que produzca puedan cubrirse los gastos de la creación de una Compañía de Guardias jóvenes”.
Aunque todavía no estaba autorizada formalmente sí se confirmaba tácitamente con tal disposición que Isabel II accedía a “la formación de una Compañía-Colegio de jóvenes, donde serán admitidos, mantenidos, vestidos y educados militarmente en los términos que designe el reglamento que se formará, los hijos de los Guardias, Cabos y Sargentos de este Cuerpo”. A tal efecto, y para ir preparando su selección, el Duque de Ahumada dictó el 16 de marzo siguiente una circular dirigida a los jefes de Tercio, impartiendo instrucciones sobre el derecho de preferencia a ingreso.
Finalmente, la Reina mediante la mentada Real Orden de 1º de abril aprobaba la propuesta formulada, creando la referida Compañía y, “regulando su fuerza a la de dos plazas por cada una de las Compañías que componen el Cuerpo de su cargo, cuyas plazas deberán proveerse con jóvenes que reúnan las precitadas circunstancias o la de haber muerto su padre en acción de guerra o función del servicio del Cuerpo, y los cuales disfrutarán sólo del haber de soldados de infantería del Ejército”.

Dirigible "España" sobrevolando el Palacio Real (Madrid)
Primera Promoción en Cuatro Vientos

2 DE ABRIL DE 1910
Nace la Aviación Militar Española

La Real Orden de 2 de abril de 1910, firmada por el Ministro de la Guerra Aznar, presidiendo entonces el Consejo de Ministros Jose Canalejas, establece:

«Estando a punto de terminarse las pruebas de recepción del dirigible “España”, y siendo de la exclusiva competencia del cuerpo de Ingenieros militares cuanto se relacione con los servicios de aerostación, aeronáutica y aviación, el Rey (q.D.g.) ha tenido a bien disponer que por el Parque Aerostático se proceda al estudio del tipo de aeroplano que más convenga para nuestro Ejército, y a la vez al de los elementos que han de constituir el laboratorio de aerodinámica, indispensable complemento de las adquisiciones hechas y de las que en el porvenir se hagan».

Esta Real Orden es considerada como el comienzo de lo que sería la Aviación Militar Española. Sin embargo la aplicación en España de los medios aéreos al mundo militar se remonta a unos años más atrás, con la creación del Servicio de Aerostación Militar, en agosto de 1896 en Guadalajara, por el Comandante de Ingenieros Pedro Vives Vich, considerado como uno de los grandes impulsores de la Aerostación en España.

Hasta la publicación de esta Real Orden los principales medios aéreos estaban constituidos por globos y dirigibles, de los que el más moderno era el dirigible “España”. El primer vuelo a motor de los hermanos Wright realizado el 17 de diciembre de 1903, despertó el interés de un grupo de ingenieros militares, entre los que se encontraba el propio teniente coronel Pedro Vives y el capitán Alfredo Kindelán, por este nuevo artefacto volador conocido como aeroplano, al que se hace referencia en la citada orden.

El 11 de enero de 1911, la Comisión de Experiencias presidida por el coronel Julio Rodríguez Mourelo, y de la que formaban parte el coronel Vives y el capitán Kindelán, propusieron al ministro de la Guerra la adquisición de un terreno en la zona de Carabanchel para construir una escuela de pilotos y un centro de pruebas de aeroplanos, lo que sería el embrión del primer aeródromo de la aviación militar española, conocido como aeródromo de Cuatro Vientos.

Poco tiempo después, en febrero de 1911, llegan los primeros aviones Henry Farman y comienza el primer curso de vuelo en el que participan los que constituirían la primera promoción de aviadores militares españoles: los capitanes Kindelán, Herrera y Arrillaga y los tenientes Barrón y Ortiz de Echagüe.

El 28 de febrero de 1913, disponiendo ya de algunos medios y pilotos, mediante Real Decreto se crea el Servicio de Aeronáutica Militar, dividido en dos ramas, la de Aerostación y la de Aviación. Al frente del Servicio queda el coronel Pedro Vives Vich y al frente de esas ramas el comandante Antonio Cue Vidaña y el capitán Alfredo Kindelán respectivamente.

El Servicio de Aeronáutica Militar, aunque gozaba de cierta autonomía, dependía del Ejército de Tierra y su misión era dar apoyo aéreo a las fuerzas terrestre. Años más tarde, el 15 de septiembre de 1917, se crea, por Real Decreto, la Aviación Naval que, posteriormente, a partir del 1920, pasaría a denominarse Aeronáutica Naval, precursora de la actual Arma Aérea.

La Aeronáutica Militar es considerada la precursora del actual Ejercito del Aire. Tras finalizar la guerra civil, mediante la ley de 8 de agosto de 1939, se modifica la organización de la Administración Central del Estado y se crean los Ministerios del Ejército, de Marina y del Aire, y poco después, por ley de la Jefatura del Estado el 7 de octubre del mismo año se fijan las normas para la organización y funcionamiento del Ejercito del Aire, entre otros su estructura, cuerpos y servicios.

8 DE ABRIL DE 1879
Orden sobre autorización de uso de condecoraciones extranjeras

Desde la pragmática del Rey Felipe III promulgada en Madrid en 1609, España ha venido regulando el uso de condecoraciones extranjeras por parte de los ciudadanos españoles. Pero hay que esperar hasta 1815, fin de la Guerra contra Napoleón para ver un Real Decreto que regule efectivamente el uso de las mismas.
Por Real Decreto de 7 de diciembre de 1824 sobre uso de condecoraciones españolas o extranjeras se reforma el de 1815, poniendo orden al desbarajuste causado en este asunto particularmente durante el trienio liberal (1820-1823), según se expone en su preámbulo.
La efeméride del día de hoy trata del Real Decreto de 8 de abril de 1879 por el que se indica que “nunca se concederá autorización para el uso de condecoraciones extranjeras si previamente no están formalmente concedidas por el Soberano del país que las conceda y en ningún caso si la nación no es cristiana de acuerdo con los usos y costumbres de Europa”. Esto da una idea de cierto abuso en el uso de condecoraciones extranjeras por aquel tiempo y que para usarlas había que pagar una cantidad que se destinaba a fines sociales.
Por Real Orden de 1912 se faculta al personal de la Armada el uso de condecoraciones extranjeras autorizadas por el citado Ministerio.
A lo largo de los reales decretos desde 1824 hasta el de 1916 que ha durado largo tiempo, la intención última de la normativa era atajar el abuso de condecoraciones extranjeras y la aparición de presuntas órdenes, civiles o militares extranjeras que eran de dudosa legalidad. Es por ello que en 1916 y en relación con las Ordenes Militares extranjeras se acuerda expresamente y exclusivamente el uso de las insignias de las Órdenes históricas extranjeras que fueron “tuteladas por la Corona de España” o se hallan “estrechamente vinculadas a su historia”, como la Militar Orden de San Juan de Jerusalén, también llamada de Malta, y la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Como consecuencia de la participación de España como miembro de pleno derecho en Organismos Internacionales como la ONU, OTAN, UEO y UE y en particular como resultado de las operaciones de las Fuerzas Armadas a partir de 1992 en el exterior, en el año 1995 se regula el uso de las condecoraciones OTAN, en 1996 las de la UEO y finalmente en 2006 las de operaciones de la Unión Europea. La normativa actual para el uso de condecoraciones extranjeras por españoles viene recogida por Orden de 27 de marzo de 2019.
Por último, una condecoración extranjera que merece una referencia especial es la correspondiente a la “Orden de la Medhuania”, creada en 1926 y que otorgaba el Jalifa, representante del Sultán de Marruecos en el Protectorado español, la facultad de recompensar a todos aquellos, civiles o militares, que habían demostrado unos méritos y dedicación sobresaliente al Protectorado. Con la independencia de Marruecos y el fin formal del Protectorado en 1956 se anula la Orden Jalifiana de la Medhuania que ostentaron militares españoles.

Batalla de Toulouse. Wikipedia

10 DE ABRIL DE 1814
La Batalla de Toulouse

La última batalla de la Guerra de la Independencia

El 27 de marzo de 1814, el ejército aliado llega a las puertas de Toulouse donde el mariscal Soult se había hecho fuerte, una buena posición defensiva que cubre el curso alto del Garona, amenaza al flanco de Wellington, si este decide pasar a su orilla norte, cubre su propio eje de retirada hacia el este, donde se mantiene el mariscal Suchet, y además consigue abastecimientos imprescindibles por ser una importante base logística.
En la mañana del día 8 de abril, dos divisiones españolas al mando del teniente general Manuel Freire de Andrade, con la artillería portuguesa y fuerzas británicas, pasan a la orilla derecha del Garona y a continuación marchan hacia Toulouse.
El ataque principal fue confiado por Wellington a las divisiones españolas de Freire, a petición de este, y a las 4ª y 6ª británicas de Beresford, a la izquierda de los españoles, mientras la División Ligera británica cubría la derecha del despliegue.
Freire tenía como objetivo conquistar la loma de La Pujade, situada delante de la posición fundamental francesa de Calvinet, para después conquistar el Gran Reducto en el extremo norte.
A primera hora del día 10, las dos divisiones españolas -4ª y Provisional- mandadas respectivamente por los generales José María Ezpeleta y Antonio Garcés de Marcilla, inician la marcha de aproximación, forman en dos columnas de ataque, quedando una de las brigadas de la Provisional en reserva, y ocupan La Pujade, facilitando la entrada en posición de la artillería portuguesa.
El segundo objetivo era el Gran Reducto que debía atacar en coordinación con Beresford, pero el español ataca con dos brigadas en primera línea, una en segunda y otra de reserva cuando el británico estaba todavía en aproximación.
A pesar de las numerosas bajas producidas por el fuego artillero francés, los españoles con Freire al frente avanzaron en orden, rechazaron la línea avanzada de tiradores y al subir la pendiente del Calvinet sufrieron el fuego de la infantería, que volvió a causar numerosas bajas hasta que alcanzaron una posición en desenfilada de fuego, donde sufrieron un fuerte contraataque francés con apoyo artillero que los hizo retroceder. La brigada de reserva y los húsares de Cantabria, al mando de Vicente Sierra, protegieron el repliegue. El regimiento de Tiradores de Cantabria cubrió el de la brigada de reserva hasta que el mismo Wellington le ordenó replegarse.
Pasadas dos horas, los españoles supervivientes reiteraron el ataque sobre el Gran Reducto, consiguiendo entrar en el centro de la posición, pero fueron contraatacados por los franceses del reducto de la izquierda. Los españoles retrocedieron sobre La Pujade y ya con muy pocos efectivos y apoyados por una brigada británica, ocuparon la posición a cuyos pies yacían muchos de sus compañeros muertos.
La mitad de los oficiales resultaron muertos o heridos. Los generales Ezpeleta y Mendizábal y los brigadieres Méndez de Vigo y Carrillo de Albornoz fueron heridos, mientras que los coroneles Balanzat, Sicilia y Ortega cayeron muertos.
La actuación de los españoles consiguió fijar a la división francesa de Villatte facilitando así el triunfo de Beresford.
El día 6, Napoleón había abdicado y Luis XVIII ocupaba el trono de Francia.

Sello de la Academia de Matemáticas de Barcelona
Cartel del tercer centenario de la Academia de Matemáticas de Barcelona
Minerva, símbolo de la enseñanza militar

11 DE ABRIL DE 1722
Se establecen Escuelas de matemáticas y artillería en varias ciudades españolas

Por Real Orden de 11 de abril de 1722 se establecen Escuelas de Matemáticas y Artillería en las Plazas de Barcelona, Pamplona, Badajoz y Cádiz. En la propia Orden se señalaba un sueldo anual de 50 doblones para cada uno de los Oficiales Directores de ellas, que serían nombrados por el Comandante General de la Artillería entre el personal de este Cuerpo.
Estas escuelas, que habían sido tradición desde finales del siglo XVI en España y sus dominios, tuvieron que ser restablecidas por la falta de conocimiento teóricos de artillería en alguno de los oficiales de Artillería.
Las escuelas realizaron la admisión selectiva de los Cadetes -futuros oficiales de Artillería e ingenieros-, escogiéndolos entre hidalgos o hijos de oficiales superiores o hermanos e hijos de la nobleza titulada o caballeros profesos de la Ordenes Militares. Estos criterios esto serían los antecedentes de las normas que el Rey Carlos III, impondría para el ingreso en el Real Colegio de Artillería de Segovia.
Fueron herederas directas de la Academia de Matemática fundada el 14 de febrero de 1660, por Real Cédula que establecía en la Corte una escuela de Matemáticas y Artillería a cargo del Doctor Firrufino. La extinción de dicha Academia se decretó el 16 de Julio de 1697, si bien el 6 de octubre se ordenó la continuación de sus actividades, que se prolongaron hasta el fallecimiento del catedrático D. Julio Bamphi, ocurrido en 1713. Con posterioridad, estos estudios se incorporarían al Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid. El 15 de noviembre de 1730 se restableció la Academia y en 1760 se suprimió definitivamente, pasando sus efectos a las de Artillería de Cádiz y Barcelona.
Estas escuelas serían el germen de los futuros colegios de Artillería e ingenieros. Ya en 1540 existía igualmente en Cádiz una Escuela de Formación de Artillería, que fue confirmada como tal oficialmente por Real Cédula el 29 de Julio de 1678, con el nombre de “Escuela de Artillería de Cádiz”, cuyos estudios tenían una duración de tres años. Fue reformada y cambiada su denominación en 1710, 1722 y 1751, que por Real Orden se denominaría “Academia de Matemáticas y Enseñanza de Artillería” que perduró hasta la creación del Real Colegio de Artillería en 1764.
La guerra con Inglaterra paralizó momentáneamente el funcionamiento de estas escuelas artilleras; después de ella ya no volvió a funcionar la de Pamplona y el resto se clausurarían definitivamente en 1732, como consecuencia de las guerras de Italia.
Las dos únicas Academias de matemáticas que sobrevivieron fueron la Academia de Artillería de Cádiz y la de Barcelona, que permanecieron abiertas hasta que, por Real Orden del 23 de abril de 1764, se extinguieron, empleándose sus libros, instrumentos y demás efectos que podían ser útiles al Real Colegio de Artillería de Segovia.

Cristo de la Buena Muerte, Hermandad de los Estudiantes, Sevilla
Partitura de "La Madrugá"

14 DE ABRIL DE 1987
La Madrugá

Se cumple este año el XXXIV aniversario de la composición de la marcha fúnebre La Madrugá.  Se estrenó el Martes Santo de 1987, un 14 de abril, tras el paso de palio de Los Estudiantes de Sevilla por la Música de la División de Infantería Motorizada nº 2 “Guzmán el Bueno”, conocida popularmente como la del “Soria 9”, bajo la batuta de su compositor, el capitán director músico D. Abel Moreno Gómez.

No se le olvidan a Abel Moreno los pormenores de su creación: «La inspiración musical me vino de la misma madrugá sevillana, esa noche tan importante de nuestra Semana Santa», y de su estreno: «La toqué en los Reales Alcázares y terminamos cuando el paso estaba en la Contratación. Al finalizar la marcha, los costaleros salieron de debajo del paso y me preguntaban: maestro, ¿qué marcha es la que ha tocado? Ahí me di cuenta de que había gustado. Fue una sensación distinta a cualquier otra composición».

La Madrugá nace concebida como un poema sinfónico en el que se intenta describir lo que acontece en la noche más esperada por los amantes de la Semana Santa sevillana. Para ello, dota de un tema musical a cada una de las seis cofradías que realizan esa noche su estación de penitencia, las cuales van apareciendo en orden cronológico: El Silencio, El Gran Poder, La Macarena, El Calvario, Esperanza de Triana y Los Gitanos. Al final, se escucha el sonido del timbal que simboliza el paso de los costaleros en una «recogía» y, tras tres acordes, se cierran las puertas del templo, terminando así la noche más mágica del año.

Gran parte de su éxito radica, aparte de su sencillez interpretativa y de los bellísimos temas musicales que emplea, en que el interés musical va siempre «in crescendo» hasta la explosión del tutti final.

Desde su estreno, La Madrugá marca un antes y un después en la música procesional, interpretándose en todos los programas de conciertos de la Semana Santa sevillana. Asimismo, las Bandas de Música la incorporan a sus recorridos procesionales, propagándola por toda Andalucía. Con la llegada a Madrid del teniente coronel Abel Moreno su difusión a nivel nacional se hace ya imparable, siendo un referente no solo de la Semana Santa española, sino de todo el mundo.

Se han realizado infinidad de versiones instrumentales, entre las cuales destaca la adaptación orquestal ofrecida, el 26 de marzo de 2010 en el Auditorio Nacional de Madrid, por la European Royal Ensemble dirigida por Cristobal Soler, compartiendo programa con la Sinfonía «La Pasión» de J. Haydn y el Requiem de W. A. Mozart. En palabras de Abel Moreno, «su mayor satisfacción en relación a esta marcha se la llevó allí», manifestando que “esta marcha ha llegado a su máxima expresión» refiriéndose a la versión orquestal ofrecida.

También el mundo del cine la ha incluido en varias películas: la alemana Bin ich schön, la francesa Passo Pasión, y las españolas «Alatriste», «La orquesta de las mariposas» y Spich

Estatua del duque de Ahumada

15 DE ABRIL DE 1844
El Duque de Ahumada es comisionado Director de Organización de la Guardia Civil

El día 15 de abril de 1844 se comisiona al duque de Ahumada como director de organización de la Guardia Civil.
Tras más de tres años sin estructura de seguridad pública en España, el gobierno de González Bravo presentó a la Reina Isabel II la organización del “Ramo de Protección y Seguridad Pública”, cuyo decreto sería firmado el 26 de enero de 1844.
En él se preveía la creación de “una fuerza especial destinada a proteger eficazmente las personas y las propiedades”. En cumplimiento de dicho mandato se redactó otro decreto que sería aprobado el 28 de marzo, por el que se creaba “un cuerpo especial de fuerza armada de infantería y caballería, bajo la dependencia del ministerio de la Gobernación de la Península, con la denominación de Guardias Civiles”.
Este decreto establecía que, en materia de organización y disciplina, la nueva institución dependería de la jurisdicción militar. Por ello, el ministro de la Gobernación preparó un Real decreto que sería refrendado por la Reina el 12 de abril de 1844 y que ordenaba al ministro de la Guerra la organización de la Guardia Civil “bajo la dirección de jefes militares entendidos en esta materia y con la rapidez posible”. También preveía el establecimiento de “dos puntos inmediatos a esta corte para que sirvan de centro a la organización de este cuerpo, destinándose uno para el arma de caballería y el otro para la de infantería”.
Tan sólo tres días después de serle encomendada la misión, el ministro de la Guerra dirigía un escrito al mariscal de campo Francisco Javier Girón de Ezpeleta las Casas y Enrile, segundo duque de Ahumada, por el que le enteraba de que, por regia disposición, se le comisionaba en calidad de director de organización del cuerpo de Guardias civiles. En la misma misiva, se establecían los puntos de Vicálvaro y Leganés como centros para la organización del Cuerpo.
El gobierno buscaba alcanzar dos metas en esta empresa: por una parte, la rapidez en su culminación; por otra, el acierto en el modelo a implantar. Estas dos razones fueron suficientes para autorizar directamente a Ahumada a proponer “las medidas que conduzcan a la más útil organización de esta fuerza en vista de los elementos que para ella puedan emplearse, teniendo en consideración que del acierto de su primera planta depende su porvenir y el que produzca el feliz resultado a que se le destina. Muy recomendable e importante es la brevedad, pero más aún es la perfección.”
Ahumada cumplió ampliamente su misión: abordó las modificaciones que vieron la luz en el Real decreto de 13 de mayo y que establecieron la organización definitiva de la Guardia Civil. Por ello sería designado su primer Inspector General, título al que por derecho propio se ha unido el de “Fundador” del Cuerpo, pues a través de la redacción de la “Cartilla” supo infundirle el alma que ha permanecido invariable desde entonces.

Goya. Retrato de Fernando VII

16 DE ABRIL DE 1828
Muere en Burdeos el pintor Francisco de Goya y Lucientes

El 16 de abril de 1828 muere en Burdeos Francisco de Goya y Lucientes. Goya no fue, en absoluto, un pintor que cultivara las temáticas militares, pese a ser ésta muy común entre sus contemporáneos. La vida de la milicia apenas se refleja en su abundante producción, tanto de óleos como dibujos y grabados. Sí dedicó retratos a algunos militares, como los generales Antonio Ricardos (1793), José Urrutia ((ca.1798) o José de Palafox a caballo (1814). También retrató en atuendo militar a los reyes Carlos IV y Fernando VII. En el de este último, realizado para la Escuela de Ingenieros de Caminos, hoy en el Museo del Prado, Goya, sorprendentemente, desarrolla un fondo de campamento militar al pie del rey, muy similar al fondo de batalla del retrato de Fernando VII que posee el Cuartel General del Ejército. Ciertamente, unos y otros pueden ser considerados una aportación de Goya a la retratística, más que a la pintura de tema militar.

Sin embargo y pese a esta ausencia de temas militares en su producción, Goya ha pasado a ser uno de los artistas que mejor ha plasmado el hecho y las consecuencias de la guerra, no solo a través de su serie de grabados Los desastres de la guerra, sino también por dos de sus más grandes y significativas obras, firmadas en 1814: El Dos de mayo en Madrid o La lucha con los Mamelucos y El Tres de mayo en Madrid o Los fusilamientos. Ambos cuadros fueron encargados por la Regencia con motivo del regreso triunfante de Fernando VII a Madrid en la primavera de 1814 y finalmente pagados por el rey una vez recuperado su poder absoluto.

En estas dos obras, el elemento militar solo está representado por el ejército francés del general Murat. Sin que aparezca la más mínima alusión al ejército español, el verdadero héroe y a la vez víctima es el español de a pie, el pueblo en armas. Algunos ven en ello un rechazo de Goya a la milicia, cuando en un sentido mucho más amplio su actitud fue de rechazo a la guerra, guerra que él mismo conoció y sufrió.

La lucha con los Mamelucos o El dos de Mayo en Madrid nos sitúa en medio de una lucha encarnizada y desproporcionada entre el pueblo llano levantado en armas y los temibles Mamelucos y Dragones de la Guardia Imperial. La historia, de la que como espectadores aún no sabemos el final, no podría estar mejor contada e incluye todos los elementos propios del género pictórico “de batallas”: el movimiento, la composición compleja, la abundancia de personajes, el color intenso, el dramatismo creado por la sorpresa… Los Fusilamientos, por el contrario, nos cuentan las crueles consecuencias de aquel enfrentamiento desigual: vemos a los mismos héroes anónimos de la mañana sometidos y ajusticiados en la madrugada del día siguiente. Ni siquiera merecen morir batiéndose en el campo de batalla, sino que son ignominiosamente fusilados entre sombras.

La fuerza expresiva de ambos cuadros solo se explica por ser éstos obra de un genio. El primero logra transmitirnos la profunda furia, una furia justa resultado de la desesperación, tanto de españoles como de franceses. Al cabo, estos también luchan por su vida. El segundo, en cambio, produce al espectador un sentimiento hondo de dolor por lo que, a todas luces, consideramos un final injusto. También en este caso Goya se detiene en los vencedores, de quienes podemos pensar que cumplen a disgusto con un ingrato deber.

16 de abril de 1913
Se aprueba del emblema de la aeronáutica militar, «el rokiski»

El 16 de abril de 1913, mucho antes de que naciera el Ejército del Aire y menos de dos años después de la llegada del primer avión a España, se aprobó la Real Orden por la que quedaba fijado el emblema de la Aeronáutica, que terminó siendo también el del Ejército del Aire. “Dos alas de plata con un disco rojo en medio y una Corona Real encima”. Casi todas las fuerzas aéreas del mundo tienen una versión similar.

La infanta Beatriz de Sajonia, esposa de uno de los primeros aeronautas, el infante Alfonso de Orleans y de Borbón, diseñó el primer rokiski. Claro que también pudo inspirarse (como nos relata Cecilio Yusta en el número 29 de la revista Aeroplano) en el emblema que adorna la biblioteca del Palacio de Montpensier, en Sanlúcar de Barrameda, que era propiedad del infante.


El emblema del Palacio de Montpensier que pudo inspirar a la infanta Beatriz en el diseño del emblema de aviación

Sin embargo, la historia de este emblema se remontaba todavía mucho más atrás en el tiempo…y en el espacio, y tiene que ver con la fiebre por la egiptología que se despertó en aquellos primeros años del siglo XX.

La diosa Maat con sus alas protectoras

En el antiguo Egipto, las alas eran símbolo de protección. Eran el elemento que, desde el cielo, insuflaba aire para que los humanos pudieran respirar. Las alas arropaban a dioses y hombres, y protegían el sancta sanctorum de templos y pirámides. El círculo central fue, en su día, el dios Ra. El disco solar enmarcado por las alas celestiales velando por sus devotos.

El disco solar alado del dios Ra

Siglos después, el imperio aqueménida persa adoptó un símbolo similar para representar a Ahura Mazda, el dios de Zoroastro. Mazda había nacido del aura para que “por medio del amor y la honestidad, se hiciera lo correcto”.

Ahura Mazda

También es curioso el origen del nombre, que lo es, en realidad, de la marca. Los emblemas fabricados después de la guerra y durante más de 25 años iban firmados en el reverso por el orfebre que los elaboraba, José Luis Rokiski.

Aquellos rokiskis de la posguerra habían perdido la corona real original y la cambiaron por la mural hasta la llegada de la democracia y la restauración.

Rokiski preconstitucional

Antes, durante la república, también se hizo desaparecer la corona del emblema. Durante algunas fases de la guerra, la corona se sustituyó por la estrella roja de cinco puntas.

Emblema de piloto de caza de la aviación gubernamental durante la Guerra Civil

El color del círculo se adaptó después para indicar el cuerpo al que pertenece el portador. Así, el rojo quedó para el Cuerpo General, el Cuerpo de Intendencia luce su fondo azul, el de Ingenieros el negro y pueden verse rokiskis con los colores de los ahora Cuerpos Comunes.

Rokiski del Cuerpo de Sanidad Militar

Finalmente, dentro de ese mismo círculo, cada militar luce el distintivo de su especialidad o especialidades.

Rokiski actual con los distintivos de observador de aeronaves, paracaidista y piloto de avión. Debajo, emblema de paracaidista italiano
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