Dedicada a prever los riesgos y amenazas a los que se enfrentarán estas organizaciones en los próximos años

Organizada por la sección de futuro de las Operaciones Militares y con el apoyo de la Fundación de las Ciencias y las Artes Militares, el 3 de marzo de 2020 se desarrolló una sesión académica en el salón de actos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Armas Navales. La sesión estuvo dirigida por el presidente de la sección organizadora, teniente general del ET José Emilio Roldán Pascual, quien abrió la jornada.
Bajo el título de “El futuro de la defensa de Europa. El papel de la OTAN y la UE”, su objetivo fue intentar prever o intuir hacia dónde van la Alianza y la UE en los próximos años, cuáles son sus riesgos y sus amenazas. También se trató de determinar la forma en la que se les debe hacer frente. Contó con ponentes de primer nivel procedentes del ámbito militar y de la diplomacia.
Tras la apertura de la sesión, el teniente general del ET Juan Montenegro, representante español ante los Comités Militares de la OTAN y de la Unión Europea, se refirió en su conferencia al marco de la Defensa Europea. Comenzó diciendo que el marco en el que se debe desenvolver la Defensa Europea, y la Defensa de España, pasa inexcusablemente por la Organización del Tratado del Atlántico Norte y por la Unión Europea, que son dos caras de una misma moneda: nuestra Seguridad. A continuación, describió la trayectoria de la OTAN, en un proceso de adaptación continuo a la situación geoestratégica y a los nuevos retos. Ello obliga a ampliar la perspectiva de la “defensa colectiva” y la “gestión de crisis” a la “proyección de estabilidad”, para hacer frente a los retos que pueden llegar a amenazar a Europa. Insistió, asimismo en el principio básico de “unidad”, fundamento de la Alianza y en cierta crisis hoy día. Con respecto a la política de seguridad y defensa de la Unión Europea, habló de las grandes perspectivas existentes, más aún con el nuevo Alto Representante para política exterior. Se pretende mayor “credibilidad” de la Unión, así como una cierta “autonomía estratégica”, que debe incluir la autonomía industrial, a través del desarrollo de capacidades de la Unión Europea y la cooperación estructurada permanente. Todo ello en un entorno de complementariedad y solidaridad entre ambas organizaciones, dado que lo que une Europa y Estados Unidos es mucho más de lo que los separa.
Seguidamente, el teniente general del ET Fernando López del Pozo, comandante del Mando de Operaciones del EMAD, centró su intervención en responder a la pregunta: ¿por qué seguir apostando por las operaciones OTAN y UE? En primer lugar, porque, tras treinta años participando en ellas, se puede afirmar, sin género de dudas, que, al hacerlo, se benefician la formación, la organización, los procedimientos y la instrucción y el adiestramiento de nuestra Fuerza Conjunta y, por ende, de nuestras Fuerzas Armadas. Por otro lado, las FAS tienen como una de sus misiones, contribuir militarmente a la seguridad y defensa de España y de sus aliados, en el marco de las organizaciones internacionales de las que España forma parte. La participación en las operaciones de la UE y de la OTAN que se determinen es, por tanto, parte de esta obligación y, además, hay que hacerlo de forma que las operaciones sean eficaces y quede demostrada la utilidad de la defensa colectiva, en la que creemos y en la que nos apoyamos. La conferencia repasó también las operaciones actuales de ambas organizaciones, y describió con detalle aquellas en las que participan las Fuerzas Armadas españolas.
A continuación, el Embajador de España (jubilado) Carlos Miranda trató la cuestión del Europeísmo y del Atlantismo, en materia de seguridad europea y en lo que se refiere a una Defensa Europea, una necesidad de la Unión Europea para progresar en su integración. Comenzó señalando que la Unión desea una “autonomía estratégica”. Ello le permitiría ser una gran potencia, completando así su capacidad como “poder blando” que puede influir globalmente merced a su dinamismo político y su capacidad económica. Desde esta perspectiva estratégica, la Unión debe establecer una defensa propia complementaria con la OTAN, pero diferenciada de esta última, como señaló en Davos la presidente de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, quién subrayó también la necesidad de que sea “creíble”. Ello requeriría una disuasión nuclear si pretende la UE codearse con Rusia, China y EEUU. El presidente francés, Emmanuel Macron, respondió ofreciendo su “Force de Frappe” para proteger a sus socios europeos, invitándoles a consultas estratégicas en esta materia. La complementariedad de la UE con la OTAN en materas de defensa subraya, por otra parte, que no se trata de sustituir a la segunda por la primera ni de debilitar la Alianza.
Finalizadas las conferencias, se desarrolló un turno de preguntas, antes de hacer un descanso. Después de la pausa-café, se desarrolló una mesa redonda moderada por el teniente general del EA Rubén García Servert , jefe del CAOC de Torrejón de Ardoz.
Abrió la mesa el general de división del ET Alfredo Sanz, quien fue subdirector de Recursos del Cuartel Supremo de la OTAN en Europa (SHAPE) y jefe del Programa de Adaptación de la estructura de Mando de la OTAN. Inició su exposición diciendo que el principal desafío al que se enfrenta la evolución de las fuerzas terrestres se deriva del carácter híbrido, cambiante y volátil de las amenazas y riesgos actuales y futuros. En términos espaciales, la seguridad ya no se puede entender sólo “más allá del horizonte”; en términos temporales, la velocidad de respuesta, que es el talón de Aquiles de las fuerzas terrestres, debe multiplicarse al menos por diez. Por otra parte, la aparición de nuevos dominios: el ciberespacio y el espacio ultraterrestre, y la más que previsible aprobación por la OTAN del dominio cognitivo, implican una profunda reconsideración de lo que hoy denominamos combate “conjunto”, que ha de ir más allá de sus limitaciones tradicionales. Las fuerzas terrestres, por tanto, deben evolucionar para enfrentarse a estas nuevas realidades sin perder su idiosincrasia, pero mejorando su capacidad de integración en y con los nuevos dominios, lo que exige una reflexión profunda. En este sentido, la cooperación entre la Unión Europea y la OTAN es mucho más que una exigencia. Realmente es la única forma de abordar la complejidad de una seguridad en la que las fronteras geográficas y conceptuales se han desdibujado y la coordinación entre los diferentes actores es más necesaria que nunca.
Siguió en el turno de palabra el almirante José Luis Urcelay, antiguo representante de España ante el Comité Militar de la OTAN y de la UE. En su charla, se refirió a la acción de la Armada en las distintas misiones que le están encomendadas. La cooperación ente las distintas fuerzas navales tanto de la Alianza como de la Unión Europea viene desde hace tiempo y quizá fueran las misiones marítimas. combinadas las primeras en las que colaboraron fuerzas navales españolas.
La última ponencia le correspondió al general de división del EA Emilio Gracia, jefe del Mando Aéreo General quien fue adjunto al representante de España ante el Comité Militar de la OTAN y de la UE. Según el general, el Ejército del Aire debe seguir preparado para desarrollar las misiones y los cometidos que, con carácter permanente tiene encomendados: policía aérea, SAR, trasporte de autoridades, aero-evacuación, etc. Al mismo tiempo tiene que contribuir con sus medios a operaciones y misiones de naturaleza específica y conjunta, tanto en ámbito OTAN como de la UE. Se puede asegurar que allí donde haya personal de las Fuerzas Armadas españolas habrá presencia del Ejército del Aire. Además, con la aparición de los nuevos dominios el ciberespacio y fundamentalmente del espacio ultraterrestre, el Ejército del Aire deberá dotarse de personal y capacidades para contribuir a la defensa de nuestros intereses y el de nuestros aliados. El Ejército del Aire apuesta y es responsable de proporcionar seguridad y protección en este último dominio, transversal a todos. Siendo conscientes de la creciente militarización del espacio ultraterrestre, de las dificultades que en materia de recursos ello acarrea, no se puede actuar por separado. Sin embargo, debemos estar en condiciones de tratarnos, de tú a tú con nuestros aliados, colaborar con ellos y, a su vez, garantizar la necesaria autonomía estratégica esencial, en el dominio aeroespacial, para todos los españoles.
A continuación, el moderador resumió las conclusiones de la mesa y dio paso a un animado turno de preguntas.
Cerró la sesión el presidente de la Academia, general de ejército Jaime Domínguez Buj.

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